Un ricachón y su mujer, asaltados en casa por su amante y un par de negros

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La Audiencia de Gerona ha condenado a los dos acusados del asalto violento a Blanes (Gerona) del 13 de septiembre del 2017. Los procesados, un hombre y una mujer que están en prisión preventiva, han reconocido que urdieron un plan para perpetrar el robo aprovechando la información privilegiada que tenía ella por haber sido amante del propietario de la casa durante tres años. Durante el asalto, el hombre y otro ladrón que no ha podido ser identificado, ataron con bridas al matrimonio y la trabajadora del hogar y les tuvieron retenidos durante horas mientras saqueaban la casa. La Fiscalía, acusaciones particulares y defensas han pactado 11 años y medio de prisión para el acusado y 10 años y 9 meses para la procesada.

El asalto violento tuvo lugar el 13 de septiembre del 2017 hacia las once de la mañana. La procesada no llegó a entrar en la vivienda pero sí que urdió el plan del asalto, llevó a los otros dos en coche hasta la casa, los dio el mando del garaje para que pudieran entrar y más tarde –ya de madrugada- les fue a recoger.

La condenada había mantenido durante tres años una relación extramatrimonial con el propietario. Y sí, los amantes habían tenido tanta "confianza" que él le había dado las llaves y el mando a distancia del garaje para que la mujer pudiera celebrar una barbacoa en la casa durante su ausencia.

Y así fue, al estilo caco. Los 'chorizos' (el acusado y una persona no identificada que hasta ahora ha escapado de las brasas) entraron en la casa tapados con pasamontañas. Entonces, dentro de la vivienda sólo había una trabajadora. Para evitar que la mujer pudiera pedir ayuda, le ataron las manos con bridas de plástico, le taparon los ojos con cinta adhesiva, la amenazaron con una pistola de aire comprimido y la encerraron en una habitación. También le sacaron el móvil, relata ACN.

Hacia las doce y media llegó el dueño y examante de la acusada. Los asaltantes lo sorprendieron en las escaleras de acceso a la casa y, "con ánimo de doblegar su voluntad", el acusado lo apuntó con la pistola de plástico, lo cogió por el cuello y, con la ayuda del otro asaltante, lo llevaron hasta la habitación de su hijo. Allí le vaciaron los bolsillos y le quitaron las gafas. Después lo llevaron con la trabajadora del hogar, igualmente amordazado.

A las dos del mediodía llegó la mujer de la casa. Cuando entraba por el recibidor, el acusado "la atacó, la tiró al suelo, le golpeó la cabeza y después la arrastró cogiéndola por el pelo" hasta la habitación donde los otros dos seguían retenidos. Allí, mismo modus operandi: inmóvil y con los ojos tapados.

Cuando ya los tenían en todos dentro de la habitación, el acusado amenazó al matrimonio poniéndoles la pistola en la cabeza y en la boca, y les exigió que siguieran sus "instrucciones". A ella le reclamó que les dijera donde guardaba las joyas y le exigieron que le entregara 20.000 euros, amenazándola con qué "mataría a sus nietos" si no le daba el dinero.

La mujer, recoge el escrito de acusación, guio al ladrón hasta las joyas pero le dijo que no tenía tanto dinero en efectivo. Entonces, el acusado le cogió las tarjetas de crédito y le obligó a decirle el número secreto.

Durante el robo, el acusado salió de la casa más de una vez y, mientras estaba fuera, el otro ladrón no identificado se encargaba de vigilar a las víctimas. Los asaltantes no abandonaron el domicilio de Blanes hasta la una y media de la madrugada y mantuvieron las tres víctimas retenidas todo este tiempo.

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Pillados con el botín en el coche. ¿Dónde están las joyas?

Según recoge el escrito de acusación, el procesado retiraron 2.550 euros en efectivo de las cuentas bancarias de las víctimas. Lo hicieron durante aquella noche y madrugada en cinco operaciones diferentes desde cajeros de Blanes y Lloret de Mar (Gerona).

A los acusados, sin embargo, la jugada les salió mal. Porque poco después de que el examante recogiera al ladrón con el coche, y los dos se marcharan de la casa con parte del botín, una patrulla de la Policía Local de Lloret de Mar los pilló. Los agentes pararon el vehículo en una gasolinera de la avenida de Blanes, después de verlo circular sin luces y haciendo maniobras evasivas.

En el interior del coche, los agentes encontraron el teléfono móvil de la trabajadora del hogar, tarjetas de crédito y 3.755 euros en efectivo. Además, también llevaban parte del material utilizado durante el asalto (las bridas, un cuchillo, guantes, cinta adhesiva y las llaves de la casa). Las joyas, en cambio, no han aparecido.

El tribunal condena a los procesados como autores de un delito de robo con violencia e intimidación en casa habitada y tres delitos de detención ilegal con las atenuantes de reparación del daño y dilaciones indebidas. Al acusado le aprecian, además, una agravante de reincidencia. También los imponen a cada uno una multa de 150 euros por un delito leve de lesiones. El tribunal ha dictado sentencia de viva voz y ya es firme porque las partes han renunciado a presentar recurso.

En concepto de responsabilidad civil, los condenan a pagar una indemnización de 152.150 euros por las joyas y el dinero robado y las secuelas psicológicas provocadas por el asalto.

Los dos acusados han reconocido los hechos y han suscrito el escrito de acusación de la Fiscalía. El tribunal también prohíbe a los acusados acercarse a menos de 1.000 metros de las víctimas durante 10 años.

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