Un ecuatoriano mata a su amigo 'por celos' de una puñalada en el pecho

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La Audiencia Provincial de Barcelona ha condenado a once años de prisión a un ciudadano ecuatoriano de 44 años que mató a un amigo y compatriota suyo con el que había emigrado a España años atrás. Los hechos se produjeron en el marco de una noche de fiesta en la que consumieron alcohol y drogas. El detonante es que en la casa con ellos también estaba la expareja del agresor y no le gustó el modo en el que su amigo se dirigió a ella. Sin mediar palabra, fue a la cocina a por un cuchillo y le asestó una puñalada mortal. Aun con vida, la víctima logró salir a la calle donde finalmente falleció. El condenado fue sorprendido por los vecinos cuando trataba de esconder el cadáver en el maletero de su coche aparcado en la acera.

Tras someterse a un juicio con jurado popular, la sentencia da por probado que el 13 de marzo de 2021 el condenado se encontraba junto a su expareja y la víctima en su casa de la localidad de Olesa de Montserrat (Barcelona). Pasaron la noche bebiendo y drogándose hasta que a las 4.40 de la madrugada los dos hombres discutieron. El detonante fue que el acusado consideró que su amigo se dirigía a su ex con "demasiada familiaridad". Lo mató de una puñalada mortal con un cuchillo de cocina de diez centímetros que le ocasionó la muerte tras alcanzar el pulmón y seccionar la arteria axilar izquierda.

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A la hora de los hechos, la mujer se levantó para ir al lavabo. Los dos hombres se pusieron en pie a su paso y la víctima le dedicó un piropo y le tocó levemente el hombro. Minutos después, murió. Pese al ataque, el hombre, aún con vida, trató de escapar y salió a la calle dejando un reguero de sangre en su recorrido que permitió a los agentes dar con el origen del suceso.

El condenado, que admitió que el motivo de la agresión fueron los "celos", siguió a la víctima y "con la intención de ocultar su acción, limpió la sangre de la portería con una fregona y preparó el coche para colocar el cadáver en el maletero sin llegar a conseguirlo porque se personó la policía al ser alertada por los vecinos". Habían consumido alcohol, marihuana y cocaína. El fallecido estaba divorciado, pero tenía dos hijos de 13 y 12 años.

El jurado le ha considerado de manera unánime como autor de un delito de asesinato con alevosía, ya que la víctima no presentaba signos siquiera de haber podido defenderse. Sin mediar palabra y por sorpresa, el condenado le atacó por la espalda. En la casa tampoco había signos de violencia. El cadáver apareció tendido en el suelo justo al lado del coche en el que el condenado trató de esconderlo. El reguero de sangre prácticamente unía el vehículo y el portal de la casa donde sucedieron los hechos. Se da la circunstancia de que el auto estaba a nombre de la madre del acusado, lo que facilitó llegar a la sospecha de que había tenido alguna participación.

Su expareja admitió en el juicio haber visto esa noche cómo el condenado empujaba a su amigo. La mujer declaró que llevaba un cuchillo y que vio sangre. Una vecina que vive en el piso de arriba también relató haber escuchado golpes en torno a las 4 de la madrugada. La sentencia, dictada el 20 de septiembre, destaca que el agresor —en prisión provisional desde entonces— ya le ha pagado 16.350 euros a la familia del asesinado y de manera privada le ha dado 6.000 euros a su madre. Además, el tribunal le ordena indemnizar con 100.000 euros a cada uno de los hijos del muerto y 58.000 a su madre. En un principio, la acusación particular de la familia pedía hasta 27 años de prisión, pero la Audiencia Provincial lo ha dejado en once años de prisión tras un acuerdo entre las partes.

Fuente original: El Confidencial

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Un ecuatoriano apuñala a su expareja a la salida de un juicio por violencia de género

Autor: El Confidencial

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