Denunciado el dueño de un bar por amordazar e intentar besar a una camarera

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Varias trabajadoras han denunciado abusos sexuales por parte del propietario de un bar de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona)

Todo empezó el jueves 8 de abril: una joven, que prefiere mantenerse en el anonimato, fue al bar-panadería a comprar y el propietario del bar El Rincón de la Pili le dijo que estaba buscando a una persona para trabajar en el local, situado en la calle de las Balears de Santa Coloma de Gramenet. El miércoles de la semana siguiente, la chica se reunió con el propietario y acordaron que empezaría a trabajar al día siguiente, aunque no le hizo contrato.

Este era el primer trabajo de la víctima: entraba a trabajar a las 6:00 hasta las 15:00 y después, se iba a estudiar. No obstante, al cabo de pocos días de empezar a trabajar por primera vez, se vio obligada a dejar el trabajo a causa de los presuntos abusos sexuales de su jefe.

Desde el primer día, ya empezó a ver comportamientos extraños: hasta las 9:00, que era la hora cuando empezaban a entrar los primeros clientes, su jefe la hizo sentir muy incómoda: "El primer día me abrazaba y me daba besos en el cuello". No obstante, pensó que quizás eran imaginaciones suyas y que simplemente era una persona afectuosa, pero al día siguiente se agravó la situación.

"Ya no eran solo abrazos, me tocó el culo, me abrazaba por la espalda y me ponía los brazos en los pechos", relata la extrabajadora al diario El Caso. Estos abusos pasaban cuando el propietario y la trabajadora estaban completamente solos en el interior del local, recordamos que entraban a trabajador muy temprano por la mañana y hasta las 9:00 no empezaban a venir los clientes, por lo tanto, la víctima estaba completamente sola con su agresor.

El propietario la intentaba emborrachar en el trabajo

La joven ha recalcado que el propietario del local le ofrecía alcohol en varias ocasiones y que, aunque ella se negaba, él insistía hasta que ella acababa cediendo y, de hecho, le ponía el vaso directamente en la boca aunque sabía que ella no quería beber, ya que estaba trabajando.

No obstante, la presencia de clientes en el bar no impidió que los abusos sexuales continuaran y cuando estaban en la cocina, continuaban. "Estaban en la cocina haciendo un bocadillo y él me ofreció un trozo de jamón, me bajó la mascarilla para ponérmelo en la boca y me intentó dar un beso, pero me aparté". Además, cuando estaban en el interior de la cocina, arrimaba sus genitales contra el cuerpo de la víctima, haciéndola sentir muy incómoda, según explica la víctima.

Pero la gota que hizo tirar el vaso fue cuando el propietario del local, presuntamente, la inmovilizó y la intentó besar varias veces, saben que la chica estaba incómoda y que no quería. Estuvo en este momento cuando avisó a sus amigas y se dirigió a la comisaría de los Mossos d'Esquadra para poner una denuncia y, cuando explicó los hechos a los agentes, estos le dijeron que era la cuarta persona que lo denunciaba por abusos sexuales y que tres extrabajadoras más, también lo habían denunciado, explica la víctima. De hecho, días antes de esta denuncia, lo detuvieron por los mismos hechos.

Hay varias denuncias, pero el bar continúa abierto

Después de que la joven de 18 años pusiera esta denuncia hacia el propietario del bar, los Mossos d'Esquadra lo detuvieron y se enfrenta a una pena de dos años de prisión por ser el presunto autor de un delito de abusos sexuales hacia varias trabajadoras de su bar. A pesar de la cantidad de denuncias, el acusado sigue trabajando con el bar abierto como si nada y el juicio se celebrará el próximo 15 de junio.

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