¡Pobrecito! El Melillero, en huelga de hambre en prisión contra el 'racismo' español

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El Melillero no ha tardado ni 24 horas en dar la nota en prisión. Nada más entrar en la cárcel de Alhaurín, en Málaga, el inmigrante de origen marroquí, detenido por rociar con ácido a su exnovia y a una amiga en el coche, se ha declarado en huelga de hambre como protesta comunicándolo a la dirección del centro penitenciario. La razón es que se le trasladó a un módulo de régimen cerrado, habilitado para los internos que deben cumplir la cuarentena por el Covid-19. Y como no le gustó la decisión, optó por la huelga. Además, se le ha aplicado el artículo 75.1 del régimen penitenciario para protegerlo, dado que el caso es muy mediático y en la cárcel cumplen condena presos de Cártama y Casabermeja que podrían provocar algún incidente, según fuentes penitenciarias.

La decisión del Melillero -que se interpreta como una bravuconada- coincide con la que adoptó ayer el Juzgado de Violencia sobre la Mujer 3 de Málaga. Considera que el ataque con ácido sulfúrico a Sandra y Cristina el pasado martes en Cártama fue «premeditado» y por esa razón ha calificado los hechos como «un intento de doble asesinato» y no de tentativa de homicidio, como los calificó el juzgado de guardia de Fuengirola el lunes, antes de inhibirse en la juez de Violencia de Género.

El Melillero aún deberá comparecer ante este juzgado de violencia que ha de ratificar la prisión sin fianza y comunicarle al detenido la calificación penal provisional. El lunes solo contestó a las preguntas de su abogada para negar que cometiera la agresión.

Un inmigrante musulmán rocía con ácido a su ex novia y a una amiga en Málaga

El cambio del tipo delictivo le coloca ante un horizonte penal más complicado. La tentativa de homicidio supone para el investigado una pena de cinco a siete años, mientras que la de asesinato puede elevarla a 16 años de cárcel. El Melillero, de confirmarse el doble intento de asesinato, se enfrentaría a 16 años de cárcel por cada una de las dos agresiones.

Durante los próximos diez días solo podría salir una hora diaria para ir a duchas, compras en el economato y llamadas telefónicas ya que el juez especificó en su auto que se trataba de una prisión preventiva sin fianza pero comunicada.

La prisión no es nueva para él, y las últimas veces que estuvo fue un reo bastante conflictivo. No tenía buen trato con los funcionarios y su actitud, según las mismas fuentes, era “chulesca” y “prepotente”.

En Alhaurín también tiene a varios conocidos que le esperaban estos días aunque no podrá tener relación con ellos al estar aislado. Se trata de un grupo de internos también originarios de Melilla que están cumpliendo condena, en su mayoría, por tráfico de hachís. Según fuentes penitenciarias esperaban su entrada en la prisión para poder intercambiar impresiones con él. Seguro que se alegran de verle.

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