¡Vergonzoso! Batalla campal en el campo de Las Palmas: sillas, escupitajos, peleas y aficionados robando bebidas

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Lamentable. Una imagen digna de un país tercermundista. Los aficionados de la UD Las Palmas no pudieron esperar a que terminase el partido. Su equipo iba ganando (1 a 0) y conseguía el ascenso a Primera División. Invadieron el campo y el juego tuvo que ser detenido. Tras la reanudación, el Córdoba marcó el gol en el minuto 93 y cambió la historia. Los canarios se quedaban en Segunda A. Entonces empezaron los altercados en el estadio.

Ni siquiera se llegó a sacar de centro. El árbitro dio por terminado el partido y la celebración del Córdoba CF empezó a mezclarse con los incidentes protagonizados por los locales. Aficionados enfrentándose unos contra otros, los árbitros escoltados por la policía hacia el túnel de vestuarios y los jugadores andaluces recluidos en su vestuario.

En el césped, las personas que se habían quedado en sus asientos les echaban en cara su comportamiento a los que habían saltado al campo. Lanzamiento de botellas y hasta de sillas, que eran devueltas de nuevo a la grada.

El presidente de la UD Las Palmas, Miguel Ángel Ramírez, mostró su enfado nada más terminar el partido. "En el fútbol, a veces ganas en el campo y pierdes en la grada". Tajante, antes de felicitar al Córdoba por el ascenso y la gran temporada realizada. En el vestuario tampoco sentó bien la actuación de la afición. El defensa Deivid habló de que "cuatro retrasados" les habían privado del sueño "de toda una isla". Además, el técnico José Moreno Verdú, abatido, manifestó que esos aficionados "no representan al club ni al escudo".

Sillas, escupitajos, peleas... y los aficionados robando el agua de los banquillos

A partir del final del partido, la imagen fue dantesca. Batalla campal entre propios aficionados, periodistas y los cuerpos de seguridad. Los socios de Las Palmas que se habían quedado en sus asientos recriminaban a los que habían bajado que habían parado el ritmo del partido y eso había provocado el empate final. Y desde arriba, escupían y lanzaban sillas a los que estaban abajo. Los que estaban en el césped, envalentonados y en grupos de varios aficionados, se encaraban con los que estaban en las gradas, retándoles y devolviéndoles las sillas, que luego quedaban rotas por el terreno de juego al más puro estilo del Far West americano.

Algunos periodistas y fotógrafos locales le echaron en cara a esos aficionados que saltaron lo que había provocado, viéndose las lamentables imágenes por televisión, que ya han dado la vuelta al mundo, con patadas, cargas e incluso un grupo de chavales, no mayores de 17 o 18 años, acercándose a los dos banquillos a robar las bebidas isotónicas que tenían los dos equipos.

Los jugadores de Las Palmas ya se habían refugiado en su vestuario, cabreados por lo que habían provocado algunos de sus aficionados. El presidente pedía que esa imagen no manchara a todo un club. Pero las cargas policiales y ver a cientos de aficionados encarándose con otros de su mismo equipo no fue la mejor forma de despedir la temporada.

Mediterráneo Digital
Autor: Mediterráneo DigitalWebsite: https://www.mediterraneodigital.com/
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