Síndrome postvacacional: ¿cuáles son los síntomas y cómo superarlo?

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¿Qué es el síndrome postvacacional? ¿Cuáles son sus síntomas? ¿La depresión postvacacional se puede considerar realmente una forma de depresión? ¿Existe también en niños? La psicóloga Silvia Moreno de Mundopsicologos.com nos explica cómo reconocerlo y nos deja unos tips para superarlo.

¿Qué es el síndrome postvacacional?

La depresión postvacacional, también conocida como síndrome postvacacional, es un concepto que se refiere al malestar que muchas personas deben afrontar al readaptarse a las actividades laborales después de un periodo de vacaciones. Este síndrome, afirma la psicóloga Silvia Moreno, se considera que puede ser un producto de la forma de experimentar el trabajo que tiene una persona o incluso una sociedad concreta. Suele ser común en sociedades donde la actividad laboral se percibe de una manera negativa, impuesta y sacrificada, mientras que es prácticamente inexistente en sociedades que consideran el trabajo como algo creativo y digno para el ser humano. El síndrome postvacacional, por tanto, puede ser entendido como la dificultad para llevar a cabo el proceso necesario de adaptación del periodo vacacional a la rutina laboral. El impacto que puede tener el hecho de volver a retomar los compromisos y las responsabilidades que implica el trabajo después de un periodo de desconexión, puede ser muy fuerte para algunas personas. Aunque aún no se haya llegado a un consenso científico sobre las características concretas que delimitan la vulnerabilidad a este síndrome, se ha observado que los trabajadores más susceptibles de poder desarrollar la depresión postvacacional son aquellos:

  1. que poseen una baja tolerancia a la frustración y escasa capacidad para adaptarse a los cambios
  2. que disfrutan de períodos vacacionales más largos
  3. a los que su entorno laboral les resulta poco agradable

Cuáles son lo sintomas del sindrome postvacacional

Los síntomas del síndrome postvacacional pueden aparecer desde antes de la vuelta al trabajo, en el momento en el que el trabajador empieza a sentir cierta ansiedad cuando se plantea la reincorporación al trabajo y una falta de motivación por volver a la rutina laboral. Junto con estas manifestaciones puede aparecer también el miedo a sentirse desbordado por tareas laborales que antes realizaba con facilidad. Más en profundidad, las manifestaciones cognitivo-comportamentales del síndrome postvacacional que se pueden observar son: inhibición, alteraciones del sueño (insomnio o hipersomnia, pesadillas), evitación de tareas laborales, apatía, hastío, desencanto, anhedonia, dificultad para concentrarse y/o para mantener la atención e irritabilidad. Algunas de las manifestaciones físicas de este síndrome que se suelen experimentar son: fatiga y cansancio excesivos, cefaleas tensionales, malestar general, debilidad muscular, malestar estomacal, falta de energía. Por último, entre las manifestaciones emocionales encontramos: tristeza, estrés, ansiedad que suele manifestarse como ansiedad generalizada o fobia social, síntomas depresivos, angustia, pudiendo llegar a crisis de angustia en los casos más graves, ataques de pánico. Puede resultar difícil detectar el síndrome postvacacional a primera instancia ya que los síntomas presentados anteriormente pueden referirse a distintos trastornos: el punto clave para la detección de este síndrome es que la sintomatología tiene su aparición después del periodo vacacional y ante la expectativa de recomenzar la rutina laboral. Su duración dependerá de cada caso en particular, pero puede variar de dos o tres días en los casos más leves, hasta semanas o incluso meses en los casos más graves.

¿La depresión postvacacional existe también en niños? ¿Cómo reconocerla?

Como ya hemos dicho anteriormente, el síndrome postvacacional es sustancialmente un problema de adaptación. Si los adultos pueden sufrirlo incluso cuando han gozado de un corto periodo vacacional, es normal que también lo padezcan los niños, teniendo en cuenta que su periodo vacacional suele ser más largo que el de los adultos. De hecho, no son pocos los casos en los que la incorporación de niños y jóvenes a las aulas viene acompañada de episodios de ansiedad, angustia, desmotivación y/o tristeza. Al igual que en los adultos, en niños la gravedad de este síndrome dependerá de múltiples factores, algunos de ellos son: si ha realizado actividades escolares durante las vacaciones, si ha seguido una rutina alimentaria y de sueño similar a la que sigue en el periodo escolar, si considera el ambiente escolar (compañeros y profesores) como algo positivo o negativo, o si ha tenido que cambiar de centro o de etapa escolar.

Los síntomas del síndrome postvacacional en niños no distan demasiado de los de los adultos, sigue la psicóloga, aunque resaltan sobre todo las somatizaciones en forma de molestias corporales difusas, dolor de estómago, vómitos o diarrea, y las alteraciones del sueño, en particular las pesadillas y la enuresis nocturna. Otros síntomas a los que debemos prestar atención son: falta de apetito, apatía, falta de motivación, desgana, anhedonia, llantos (sobre todo en el momento de dirigirse a la escuela), irritabilidad o agresividad. Como en el caso de los adultos, si los síntomas persisten por más de dos semanas es necesario buscar ayuda profesional para comprender si existe otro problema de fondo. Llegados a este punto nos podríamos preguntar:

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos en este proceso de adaptación? Pues bien, aquí van algunas pautas para hacer que la vuelta al cole les resulte más llevadera:

  1. Comenzar, algún tiempo antes de empezar el colegio, una rutina diaria (respecto a comidas, baños y hora de acostarse) similar a la que tendrán cuando comience la escuela.
  2. Favorecer la comunicación y la expresión de las emociones del niño. Para ello debemos escucharlo con atención, y sobre todo no subestimar sus estados de ánimo, si no tratar de comprender por qué se siente así.
  3. Reforzar los pequeños logros relacionados con la escuela desde antes de empezar. Incluso el hecho de darle un vistazo a sus libros nuevos, o preparar la mochila para el primer día pueden ser acciones que se pueden reforzar positivamente.
  4. Fijar los aspectos positivos. Hablar de lo bonito que será reencontrarse con sus amigos y hablar de las vacaciones, aprender cosas nuevas, iniciar su actividad deportiva favorita, o imaginar las excursiones que se harán este año.

Tips para superar la depresión postvacacional

Existen algunas pautas que podemos seguir ya desde antes de volver a la rutina, con el fin de reducir el impacto del síndrome postvacacional. En primer lugar, podría ser positivo repartir las vacaciones. En el caso de las personas que tengan un mes de vacaciones, por ejemplo, se podrían dividir en periodos de dos semanas para que sea más fácil volver a la rutina. Es importante, además, programar el regreso a casa de las vacaciones de una manera anticipada, paulatinamente, con el menor estrés posible. Esto significa no volver a casa justo el día antes de recomenzar la actividad laboral. Es necesario tomarnos al menos un par de días para reorganizar nuestra rutina, y para tomar conciencia de la vuelta a la vida cotidiana. Si ya hemos vuelto al trabajo y hemos empezado a notar algunos síntomas del síndrome postvacacional, podemos llevar a cabo, siempre que sea posible, algunas acciones para superarlo más fácilmente:

  1. Crear un ambiente de trabajo lo más ameno posible. Comentar lo bien que nos lo hemos pasado en las vacaciones con nuestros compañeros/as, compartir anécdotas y tomarnos un tiempo para charlar con ellos de manera relajada puede ayudar a que la vuelta al trabajo sea menos dura.
  2. Gradualidad, por lo que podemos intentar comenzar con las tareas menos intensas y que nos sean más gratas, para seguir después con las más difíciles o incómodas.
  3. No llenarnos de trabajo el primer día. Es posible que las exigencias puedan ser muy altas a la vuelta de las vacaciones, pero debemos ser realistas y no intentar realizar más trabajo del que podemos, todo el primer día.
  4. Utilizar el tiempo libre para seguir realizando actividades que nos gusten, ya sea en solitario o acompañados por familiares o amigos.
  5. La rutina de sueño es muy importante, los expertos aseguran que debemos dormir entre 7 y 8 horas, y mantener unos horarios regulares a la hora de acostarnos y levantarnos.
  6. El ejercicio físico es un punto clave para el bienestar de nuestro cuerpo y mente, intenta realizar ejercicio físico moderado a diario si es posible.
  7. Organizar nuestro día a día. Es posible que en las vacaciones hayamos vivido sin mirar el reloj, y que al volver al trabajo la vida nos abrume y no sepamos por donde empezar. Organizar el día con antelación y recuperar tus hábitos cotidianos puede ser algo muy positivo.
  8. Promover las emociones positivas y aprender a gestionar las negativas. Es importante que mantengamos un diálogo interno positivo y que nos premiemos por cada pequeño esfuerzo, sobre todo en estos primeros días. Por otra parte, es normal que aparezcan emociones negativas y también a éstas debemos darles su lugar. Permitirnos experimentarlas y darles un sentido es fundamental.
Mediterráneo Digital
Autor: Mediterráneo DigitalWebsite: https://www.mediterraneodigital.com/
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