Un niño construyó un reactor nuclear en su caseta del jardín

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Muchos de los que disfrutamos de un jardín en nuestros domicilios decidimos instalar una caseta de madera para aumentar la superficie de nuestro hogar. Ya sea para almacenar herramientas de jardinería, para crear una sala de juegos o incluso un despacho para trabajar desde casa, estas casetas abren todo un abanico de posibilidades para los propietarios. Y, en algunos casos, podemos dejar volar la imaginación hasta tal punto que se nos escape de las manos. Esto es lo que le sucedió a David Hahn, un niño estadounidense obsesionado por la química que construyó un reactor nuclear en la caseta de su jardín.

La historia de David Hahn y su reactor nuclear en la caseta de jardín

La vida de David Hahn era bastante normal hasta que llevó a sus manos “El libro dorado de experimentos químicos”. Sus padres aceptaron con alegría su nuevo interés por la ciencia, aunque terminarían arrepintiéndose.

Tras algunos experimentos en la caseta de jardín que se resolvieron con derrames y explosiones de productos químicos, a sus 17 años, David Hahn decidió aventurarse en la construcción de su propio reactor nuclear. ¡Cómo si fuera tan fácil! Pero lo consiguió. Así, ideó un plan para conseguir las herramientas y los materiales necesarios del estado.

Después de unas semanas de trabajo, descubrió que el nivel de radiación había aumentado en los alrededores de su caseta de jardín, llegando a afectar incluso a varias manzanas en su barrio. Por ello, decidió desmontar el reactor y meterlo en el maletero de su vehículo. Allí, como por azar, la policía descubrió una caja de herramientas que, inicialmente, interpretaron como si de una bomba nuclear se tratara. ¡Ya podéis imaginaros la reacción de los policías!

Posteriormente, las autoridades analizaron el jardín de David Hahn, donde detectaron un nivel excesivo de radiación. Así, la Agencia de Protección Medioambiental de EEUU invirtió 60 mil dólares para limpiar todo el domicilio, especialmente la caseta de madera donde el niño realizaba sus experimentos.

David Hahn terminó sirviendo en la Marina de los Estados Unidos, aunque tenía prohibido acercarse a los submarinos nucleares. ¡Era como enseñarle un caramelo a un niño y no dárselo! Sorprendentemente, no hubo novedades sobre David Hahn hasta que murió a sus 39 años por causas desconocidas.

Las casetas de jardín no solo sirven para “hacer el mal”

Para ver todas las posibilidades que ofrece una caseta de jardín, visita el sitio web oficial de Pineca. Allí descubrirás que no solo puedes hacer experimentos químicos que pongan en riesgo la salud de todo un barrio. De hecho, puedes decantarte por construir un despacho para teletrabajar desde tu hogar, una habitación de invitados o una sala de juegos para niños (¡instala cámaras de seguridad para vigilar a los niños y evitar que hagan peligrosos experimentos químicos!).

Y si decides hacer experimentos no aceptados socialmente en tu barrio, al menos decántate por una caseta de madera, ya que es un excelente aislante acústico (así no molestarás a los vecinos con el ruido de las herramientas) y un material natural y ecológico (pensemos siempre en conservar el medio ambiente).

Autor: Irene Franco

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