El sexo en tiempos de COVID

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El pasado año 2020 trajo al mundo una desagradable sorpresa en forma de coronavirus. El COVID ha cambiado muchos aspectos de nuestras vidas, el sexo no ha sido una excepción. Para hablar del sexo en pandemia debemos hacer una importante distinción, ya que las circunstancias y posibles consecuencias no tienen nada que ver si se lleva a cabo entre personas convivientes o bien entre personas no convivientes.

Relaciones sexuales entre convivientes

En el caso de que dos o más personas que viven juntas tengan relaciones sexuales entre sí el riesgo de contraer el COVID es bajo, o al menos no aumenta excesivamente respecto al riesgo de que se contagien con la mera convivencia. En este caso, sabemos los hábitos de nuestro compañero de cama, así como las posibles situaciones de riesgo en las que se ha podido encontrar. Es por ello que el riesgo va a ser al menos conocido. Si bien es cierto que siempre existirá la posibilidad de contagiarnos, a menos que todos los que participen lleven sin salir de casa durante el periodo de cuarentena del virus. Este último caso es poco frecuente, ya que siempre necesitamos salir a comprar, a pasear al perro, o salir a trabajar, por lo que casi siempre existirá algún riesgo.

Relaciones sexuales entre personas no convivientes

En este caso la situación es radicalmente distinta, debido a que no sabemos a ciencia cierta las actividades o eventos en los que la otra persona ha podido participar.

Cuando hablamos de no convivientes cabe destacar dos situaciones diferentes. Si los participantes se conocen y tienen relación regular entre sí, o si se trata de personas relativamente desconocidas. En el caso de que nuestro compañero o compañera sea una persona con la que tenemos contacto, sí que tendremos más información de su día a día, por lo que podremos evaluar y conocer el riesgo con mayor certeza.

Por otro lado, en el caso de personas que se han conocido recientemente, la situación es diferente. En este caso, no dispondremos de mucha información, y tampoco sabemos si la poca que tenemos es cierta. Es por ello que en este caso el riesgo es significativamente mayor que las situaciones vistas anteriormente.

Dentro de la categoría del sexo entre no convivientes, cobran importancia las prácticas sexuales que se lleven a cabo. La OMS recomienda no practicar sexo, sobre todo en el caso de no convivientes. Y en el caso de practicarlo, este organismo recomienda que se realice siempre con mascarilla y con preservativo, y en posturas en las que el intercambio de fluidos sea el mínimo, evitando siempre conductas tan comunes como besar o el sexo oral.

Como hemos podido ver a lo largo de este artículo, la vida sexual se ha visto claramente afectada por la pandemia mundial. El riesgo añadido que se asume al practicar sexo es muy diferente en función de la información y el contacto que tengan los participantes. El caso donde puede haber más incertidumbre es en el caso de que las personas sean no convivientes y desconocidos.

Si quieres saber más sobre este tema en Bienergy saben mucho de ello.


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