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Un informe progre dice que ver porno en internet también afecta al cambio climático

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El uso masivo de la tecnología digital tiene una cara oculta: su elevado impacto ambiental. Los modernos dispositivos para conectarse a la red (teléfonos inteligentes, tabletas…) aportan el 4% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (más que el transporte aéreo). 

Todos estos datos se incluyen en el estudio Climate crisis: The unsustainable use of online video, realizado por investigadores del The Shift Project para descubrir el impacto ambiental del consumo de vídeos por internet durante el 2018.

Dentro de este ámbito, los vídeos por internet absorben buena parte del consumo energético de la tecnología digital, debido a los requerimientos que se derivan de la alta definición. En concreto, la reproducción de vídeos pornográficos, alojados en las diversas plataformas (Pornhub, YouPorn, XVideo…), generó el año pasado 80 millones de toneladas de CO2 en todo el mundo. Esta cifra equivale a las emisiones producidas por las grandes empresas productoras de energía en España o algo menos de las del sector del transporte en España (88 millones).

El informe muestra que el 80% del flujo de datos de la tecnología digital se corresponde al consumo de vídeos (películas y series, contenidos para adultos y otros, incluyendo las retransmisiones en directo o streaming así como videollamadas…), mientras que el 20% restante engloba las páginas web, el correo electrónico o la mensajería instantánea. Sus conclusiones indican que los vídeos en línea o online generan 306 millones de toneladas de CO2, una cantidad equivalente al 20% del total de las emisiones de gases invernadero de la tecnología digital y que representan el 1% del total mundial (una cifra equiparable a las emisiones de toda España).

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El informe también destaca que el uso de los vídeos online tiene un alto coste material y energético (y, por consiguiente, un impacto climático), aunque aparentemente los usuarios son ajenos a estos efectos. Su utilización lleva aparejado un alto consumo de energía. “Los vídeos online están almacenados en bases de datos y son transferidos a nuestros dispositivos eléctricos (ordenadores, teléfonos inteligentes, televisores con conexión a internet...) a través de redes (cables, fibra óptica, módems, antenas de red móvil...)”, recalca el informe. “Todos estos procesos requieren electricidad, cuya producción consume recursos y, por lo general, implica emisiones de CO2”.

La tecnología digital produce ahora un 4% del total de las emisiones de gases, pero los expertos consideran muy preocupante que su crecimiento vaya a continuar de manera muy relevante en el futuro. Esto llevaría a que se duplicase el porcentaje de emisiones en el 2025, con relación al 2018. Se alcanzaría así la misma cantidad de emisiones que producen ahora los automóviles (un 8% del total mundial). De hecho, su evolución al alza es imparable. Ahora, el consumo de energía relacionado con las tecnologías digitales, y sobre todo con los vídeos en línea, crece a un ritmo del 9% al año. Este escenario inquieta a los autores del informe porque el previsible aumento de las emisiones de gases invernadero va en contra de los objetivos establecidos en el acuerdo de París

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