Última actualizaciónMar, 07 Jul 2020 7pm

Mediterráneo Digital | Sexo

El coronavirus ha multiplicado un 20% a los cornudos en España

mujeres infieles

Igual que en su día tomamos nota de las medidas de confinamiento y las formas de «desescalar», China ya nos «advirtió» de que estar encerrados con nuestra pareja en casa 24 horas al día, semana tras semana, no era algo muy beneficioso para la relación. La crisis post Covid-19 había dejado en el gigante asiático una oleada de divorcios y, aunque es pronto para saber si en España sucederá algo parecido, sí podemos decir que al menos las ganas de tener un escarceo extramatrimonial no han descendido durante el Estado de alarma. Más bien todo lo contrario.

Gleeden, la plataforma de encuentros extraconyugales líder en el mundo, registró el mayor incremento de usuarios de su historia nada más comenzar el confinamiento y, solo durante la primera semana, las inscripciones en España habían aumentado un 160%. Ahora, haciendo una media de los dos meses, hablan de un 90% de incremento con respecto al año pasado. El tiempo medio de conexión había aumentado de 2 a 3 horas aunque se trataría de entradas mucho más cortas: sacando al perro, fumando un cigarro o antes de irse a dormir.

«La infidelidad existió siempre y seguirá existiendo con o sin nosotros», explican desde Gleeden, que ahora ha hecho una encuesta a sus usuarios (es una aplicación dirigida a mujeres casadas pero admiten a otros) para conocer cómo van esos romances «virtuales». Para sorpresa de muchos, y a pesar de tratarse de ligues que se enmarcan dentro de una infidelidad, un 20% de los amantes que empezaron a conocerse por la aplicación, ya han mantenido un encuentro físico durante los meses de «encierro total» (antes de comenzar la desescalada) cuando, evidentemente, estaba totalmente prohibido. De hecho, saber cuándo podría haber encuentros entre desconocidos generó muchas bromas en las redes sociales el día que el Gobierno explicó las normas de cada fase.

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No será hasta la fase 3, en la «nueva normalidad», cuando se podrán mantener este tipo de relaciones sin incumplir las medidas sanitarias establecidas para frenar la pandemia. Pero según esta encuesta, realizada entre el 11 y el 18 de mayo entre más de 11.000 usuarios, más de la mitad de los encuestados reconocen no haber tomado ninguna medida sanitaria a la hora de encontrarse con su amante. El 35% de las mujeres entrevistadas admiten que han tenido alguna propuesta de encuentro durante los últimos 2 meses y el 20% de ellas aceptó. El 17% de puso de excusa en casa que salían a «algún encargo» y el 6% que tenían que «pasar un momento por el trabajo». Solo el 17% de las encuestadas asegura haberse encontrado en un domicilio particular. La mayoría de las encuestadas responden «otros lugares» pero, ¿dónde han quedado si la mayoría convive con su pareja y los hoteles están cerrados? Al parecer, algunos usuarios de plataformas de apartamentos turísticos tipo Airbnb podrían haber estado incumpliendo las normas y, varias de estas parejas furtivas, se han visto en pisos de este tipo situados, por ejemplo, en céntricos barrios madrileños. En algunas ocasiones, la persona que gestionaba el piso enviaba las llaves por repartidores tipo Glovo y después ya era cosa de la pareja decidir cuándo salir y encontrarse allí sin llamar la atención de los vecinos. Toda una aventura que, lejos de lo que pensamos, se ha dado con más frecuencia de la recomendable, si tenemos en cuenta las medidas de distanciamiento social impuestas por las autoridades sanitarias.

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Garantía «covid-free»

Parece evidente que nadie le hace un test a su amante antes de encontrarse con él aunque en algunas aplicaciones de contactos tipo Tinder ya hay quien pone en su carta de presentación «covid free» como señal de garantía hacia sus potenciales amantes. Y, aunque no se hayan producido infidelidades, hay parejas a quienes el confinamiento les ha pasado factura. Los sexólogos ya habían advertido cuando se decretó el estado de alarma de que había que «normalizar» un cambio en la lívido y no dramatizar con la pérdida de apetito sexual pero los problemas de pareja no vienen solo por esta vía y el confinamiento habría hecho mella también a otros niveles.

Según el psicólogo de pareja y mediador familiar Iván Eguzquiza hay seis cuestiones principales de fricción. «Al igual que ocurre con las vacaciones, puede haber un choque entre las expectativas y la realidad», señala. Es decir, el hecho de pasar más tiempo en casa con la pareja hizo creer a muchos que mejoraría la comunicación y fortalecería a la relación pero se han encontrado lo contrario. «Es igual que en vacaciones: dos de cada tres parejas se separan a la vuelta del verano», advierte Eguzquiza, que señala que si además hay un hijo de por medio, la cosa se complica. Según el experto, las limitaciones al compartir toda la familia espacios pequeños o turnarse para utilizar los dispositivos electrónicos disponibles, supone una fuente de discusiones.

También la «redistribución» de las tareas domésticas. «Antes, por los horarios de cada uno, el padre se encargaba siempre de llevar a los niños al cole, por ejemplo, y la madre del cuidado por la tarde. Ahora, los dos empiezan a desarrollar funciones en las que no tienen experiencia: ahí está otro motivo de desgaste». Los problemas del sueño que tanta gente ha empezado a conocer desde que estallara la pandemia también influyen en las discusiones. «Se cronifican pequeños insomnios y estamos más irritables». Y si ya le sumamos preocupaciones económicas en el caso de que alguno de los dos está afectado por la crisis económica que ha generado el coronavirus, los niveles de estrés se disparan y «surgen las discusiones de por dónde hay que recortar gastos de casa y qué considera superfluo cada uno».

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El desgaste de la incertidumbre

Otra de las cuestiones que ha generado conflictos en las parejas es si alguno ha contraído la Covid-19. La dificultad de aislarse en casas pequeñas, cuándo considera el otro que ya puede salir de la habitación donde haya pasado la cuarentena, la «psicosis» por el contagio de una parte de la pareja y, en general, el pánico y la incertidumbre que ha generado la pandemia ha provocado el desgaste de muchas parejas. Pero los terapeutas también se han encontrado con parejas que creían que lo iban a llevar peor y se han sorprendido. «Ante la adversidad se han mentalizado y han sido más flexibles, lo que ha hecho bajar la conflictividad». En cualquier caso, Eguzquiza resume que esta experiencia pone a prueba a las parejas: las relaciones que eran sólidas, las afianza, y la pareja con un alto nivel de conflicto lo aviva más. La otra cara de la moneda es la ratificación de que algo no funciona. Muchas de las parejas que no superen esta «prueba de fuego», terminarán separándose.

Las consultas a abogados matrimonialistas han crecido ya un 30%, según explican desde la Asociación Española de Abogados de Familia (AEAFA). Su presidenta, Mariló Lozano, advierte de que el aluvión de consultas ha comenzado en estas últimas semanas de desescalada. No son las únicas consultas que reciben estos días estos letrados. También auguran una avalancha de reclamaciones de compensaciones de tiempo en las custodias compartidas cuando han pasado el confinamiento con el otro progenitor. En este sentido Lozano critica la discriminación que se está produciendo en función del territorio ya que las Juntas de Jueces se están pronunciando de forma distinta al respecto. «Algunos van a compensar esos días, otros no y de formas diferentes. Esto crea muchísima inseguridad jurídica», sostiene.  

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