Las grandes olvidadas de la COVID

La COVID ha causado estragos en multitud de sectores, y hemos podido ver cómo muchos negocios echaban la persiana al no poder hacer frente a los costes durante el confinamiento o al descenso de la demanda que han sufrido con posterioridad. Sin embargo, hay un sector del que no se habla, y que se ha llevado uno de los golpes más duros: El sector de las señoritas de compañía.

¿Cómo ha afectado la COVID al sector del ocio nocturno?

Tal y como nos cuentan desde https://www.hottescorts.es/escorts-barcelona/, el sector de las señoritas de compañía está pasando por una mala época a raíz de la incidencia de la pandemia global que nos asola.

Es evidente que, en un sector basado en la cercanía y el contacto físico, mantener la distancia de seguridad es complicado. Y esto a pesar de que es un sector que siempre ha tenido que lidiar con el miedo a las enfermedades.

Sin embargo, hay importantes diferencias entre la COVID y otro tipo de enfermedades que, tradicionalmente, se han asociado a este sector. Y es que, aunque el miedo a las ETS siempre está ahí, lo cierto es que las chicas de compañía siempre se han protegido de forma muy efectiva de éstas (les va el trabajo y la vida en ello).

En cambio, el COVID es una enfermedad silenciosa (al menos, durante los primeros días) y que se transmite mucho más fácilmente que las ETS. Por tanto, es imposible considerarlas del mismo modo.

Esto ha llevado a que la demanda de estos servicios haya disminuido. Y lo ha hecho por dos razones, principalmente: La primera, el propio miedo de los clientes; la segunda, que los clientes que no tienen miedo no desean los servicios “a medio gas” que se ven obligadas a ofrecer servicios de (ausencia de besos, cierta distancia, sólo algunas posturas permitidas, etc).

Adaptarse o morir

Sin embargo, no todo ha sido negativo. Durante el confinamiento, incluso hubo chicas que pudieron subir sus precios, puesto que los clubes y locales de striptease habían sido clausurados, pero no así los pisos donde se ejercía de forma autónoma.

Sin embargo, la mayoría, asustadas por el riesgo de contagio, decidieron digitalizar sus servicios, pasando de la prostitución y la compañía física a la venta de servicios online o telefónico y la compañía virtual.

Desde que aquello ocurriera durante el confinamiento, algunas han vuelto únicamente al trabajo que hacían antes, otras se han limitado a seguir con los nuevos servicios online o telefónicos, y muchas otras han decidido compaginar ambos tipos de servicios.

Y es que, aunque es un lugar común muy repetido, lo cierto es que, para los chinos, crisis es sinónimo de oportunidad. Y así lo entendieron las chicas de las que hablamos en este artículo.

Como puedes ver, la COVID no ha afectado exclusivamente a los negocios más visibles, sino que también ha causado estragos entre esos otros negocios que permanecen ocultos a las miradas de la mayoría de la población. Y que, precisamente por ello, están más desprotegidos.


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