La Policía y la prensa no cuentan la verdad: 5 marroquíes intentan violar a dos chicas en Vitoria

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El parte policial reflejaba en su acta una denuncia por abuso sexual en Vitoria-Gasteiz durante el fin de semana de Carnaval. No decía nada más. Como es norma habitual, todo muy políticamente correcto.

Y es que existe una máxima no escrita, entre los medios de comunicación y los cuerpos de seguridad del Estado, de no citar ni hacer referencia explícita el origen de los detenidos... si no es estrictamente necesario. A menos que sean de nacionalidad española. Por aquello tan manido y desgastado de no fomentar la xenofobia ni crear lo que se suele denominar 'alarma social'.

¿Dónde queda la fina línea que separa la censura de la libertad de prensa?

Sin embargo, el diario El Correo se saltaba esta semana todas las líneas rojas preestablecidas para destapar algunos de los detalles hasta ahora desconocidos de una agresión estremecedora. Recoge el testimonio directo de varios testigos y habla, sin citarlo, desde fuentes policiales.

Nos cuenta el periódico vasco, complementando a la versión oficial, que al menos cinco jóvenes -todos menores y de origen magrebí- se dedicaron a acorralar, insultar y agredir sexualmente a dos chicas.

Las dos menores salían del baño de un bar el fin de semana de Carnavales, y fueron acorraladas por los cinco atacantes. Las pusieron contra la pared. Rodeadas, no podían moverse, escapar hacia la calle o acercarse a otros clientes. Con la música a tope tampoco podían pedir ayuda. "Dos de ellos las toquitearon los senos, el culo... Envalentonados por su evidente superioridad, hasta les dedicaron una retahíla de insultos como putas, zorras, guarras o cerdas", siempre según el relato del diario.

Finalmente, un camarero se dio cuenta de la situación y pudo pedir ayuda. Uno de los asaltantes rompió una botella y le amenazó con el cristal. Al final, los agresores salieron del bar encarándose a otros clientes.

La Policía Municipal inició una persecución por las calles de Vitoria y les interceptaron en pocos minutos. Identificados, dos de los jóvenes residen en el centro de menores Bideberria, dependiente de la Diputación Foral de Álava. Ya han pasado todos a disposición judicial.

La Administración calla. La prensa oficial omite. Y la Policía, acata pero muestra off the record su malestar. Tapar los hechos, o no contar toda la verdad, ni es de recibo ni éticamente aceptable en una sociedad democrática. Sea el delincuente español o nacido en Rabat. Que no nos tomen más por tontos.

"El trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse"Ryszard Kapuściński.

 

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