Condenado a 4 años de cárcel un Guardia Civil pillado con medio kilo de cocaína en el coche

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La realidad siempre supera la ficción. Irá a la cárcel. El Tribunal Supremo, actuando como magistrado ponente Cándido Conde-Pumpido, ha ratificado la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Castellón que condena a cuatro años y seis meses de cárcel al sargento de la Guardia Civil de Tráfico, O.C.C., como autor de un delito de tráfico de drogas, ya que fue sorprendido en junio del 2012 por sus propios compañeros cuando trasportaba en su coche medio kilo de cocaína.

El condenado, que fue juzgado en junio del 2013, recurrió la sentencia ante el Supremo, alegando que no se había aplicado la atenuante de drogadicción ni la eximente de toxicomanía. Además, solicitaba que se anulara una de las pruebas practicadas en la investigación, como fueron los seguimientos efectuados por la Guardia Civil a través de GPS. Asimismo, imploraba ante el Supremo que se dejara sin efecto la agravante de prevalimiento asegurando que él en ningún momento llegó a mostrar a los guardias civiles que lo detuvieron su carnet profesional como agente de la autoridad para evitar, de este modo, su detención.

El Supremo, no obstante, le ha desestimado todos los motivos. El magistrado Cándido Conde-Pumpido argumenta que, respecto a la atenuante de drogadicción, esta no puede ser aplicada, puesto que el sargento de la Guardia Civil acusado no sufría una drogodependencia grave, y que su impulso delictivo no está desencadenado por la drogadicción, sino por el ánimo de enriquecimiento. En referencia a la eximente de toxicomanía explica el juez que el acusado solo sufre un cuadro de ansiedad moderado que no afecta a sus facultades volitivas.

El Supremo entiende, atendiendo a la petición de anulación de unos supuestos seguimientos a través del GPS de su teléfono móvil que la anulación de esta prueba es irrelevante, ya que la Guardia Civil llevaba meses investigando a los dos colombianos que acompañaban al sargento de la Guardia Civil. Respecto a la agravante de prevalimiento, para el alto órgano judicial considera que no solo utilizó su condición cuando fue interceptado, invocando ante los agentes su calidad de compañero del Cuerpo, para intentar evitar la detención, sino que usó medios e informaciones procedentes de su actividad oficial para facilitar la comisión del delito.

Los dos colombianos que le acompañaban cuando fue detenido en Benicarló también recurrieron la sentencia, y el Supremo les ha confirmado también la condena de tres años a cada uno. Los tres acusados deberán de hacer frente, además, a una multa de 29.000 euros para cada uno que era el valor de la droga.

El Periódico Mediterráneo

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