Un país de corruptos: destituído el embajador en el Congo por vender visados a 2.900 euros

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El embajador de España en la República Democrática del Congo, el diplomático Antonio Fernández de Mazarambroz, fue destituido hace un mes de su puesto al descubrirse una supuesta red de corrupción en la propia embajada, que vendía visados a ciudadanos congoleños para viajar a España.

Según fuentes cercanas a la Embajada de España en Kinshasa, «ofrecía visados a ciudadanos congoleños para viajar a España por cantidades que rondaban los 4.000 dólares (2.900 euros)». Este dinero, según estas mismas fuentes, «iba al bolsillo del diplomático, aunque quizá haya más gente implicada y más destituciones en breve». Ayer mismo se despidió de los trabajadores en un ambiente de tensión. Uno de ellos reconocía a El Mundo sentirse avergonzado: «Es que esto es un escándalo», afirmó. El Ministerio de Exteriores y Cooperación ha declinado hacer ningún comentario sobre este asunto.

Fernández de Mazarambroz ocupaba el cargo de embajador en Kinshasa desde mayo de 2012. Desde poco después de su nombramiento tuvo lugar un aumento súbito del número de visados concedidos por la institución, lo que alertó al Ministerio de Exteriores. El Departamento del ministro Margallo puso en marcha una investigación interna para conocer las razones. Estas pesquisas, realizadas por parte de la Policía que custodia el edificio, dieron sus resultados: el embajador ha sido destituido fulminantemente, aunque de manera oficial aparezca como un cese voluntario e incluso se agradezca su labor en la escueta nota del BOE del pasado 31 de enero. «Todos dentro de la embajada sabemos que lo han echado, pero en los medios congoleños nadie lo ha contado».

«En Kinshasa la gente sabía que en la Embajada española podían conseguirse visados pagando dinero. Eso era vox pópuli», confirman fuentes internas de la institución. Lo que comenzó como un rumor llegó hasta otras oficinas consulares en Kinshasa e incluso hasta las autoridades congoleñas. «Ahora nos han puesto mucho más difícil el trabajo», aseguran fuentes humanitarias españolas. «Tenemos que sacar visados continuamente para poder realizar nuestra labor aquí, así que este tipo de cosas nos afectan mucho».
También fue destituido como cónsul de Nador

No es la primera vez que Fernández de Mazarambroz se ve envuelto en un escándalo con pasaportes de fondo. En 1987, cuando era cónsul en la ciudad marroquí de Nador, fue destituido de su cargo de un día para otro. En aquel caso, llevaba también poco más de un año en el consulado. Exteriores lo disfrazó de normalidad, pero off the récord se le acusó de «excederse en sus atribuciones».

Desde su oficina en Nador controlaba varias actividades relacionadas con el tránsito de personas y mercancías entre la zona del Rif y la ciudad autónoma de Melilla. Incluso protagonizó algún incidente con un familiar femenino de un oficial militar que provocó una protesta formal del Ministerio de Defensa al Ministerio de Exteriores. Un pequeño escándalo local, pero una espoleta para lo que vendría después. Desde ese momento se multiplicaron las denuncias y las quejas oficiales sobre su labor al frente de aquel consulado. En una de ellas, formulada por el extinto Cesid (Centro Superior de Información de la Defensa), se ponía de manifiesto la presencia constante de «súbditos marroquíes de dudosa reputación» en sus oficinas de Nador. Los investigadores sospecharon siempre que estos sujetos habían obtenido un trato de favor para que pudieran moverse libremente por territorio español.

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