Última actualizaciónLun, 03 Ago 2020 7pm

Los trabajadores despedidos de UGT muestran facturas de 75.000 euros públicos en comidas

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Entre el 9 y el 11 de septiembre de 2009, se celebró el IX Congreso de UGT Andalucía en el que salió reelegido Manuel Pastrana. Fue en el Palacio de Congresos de Sevilla bajo el título: "Unión, Acción y Trabajo". A las puertas del X Congreso, tras innumerables escándalos derivados del despido de casi 200 empleados de la central según la normativa de la reforma laboral criticada en la calle, los despedidos de UGT han sacado la factura, sólo de las comidas del último Congreso, que arrojan una cantidad de 74.796,48 euros, más de doce millones de pesetas que se pagaron con dinero desviado de subvenciones recibidas para prevención de riesgos laborales y cooperación sindical internacional.

La factura, a petición de UGT Andalucía, se dividió en tres partes para hacer creer que se trató de tres acontecimientos diferentes: una, por importe de 4.200 euros a cargo de unas jornadas sobre cooperación sindical al desarrollo Andalucía-Latinoamérica; una segunda, por valor de 32.909 euros, que se justificó como gastos generados por la presentación de la campaña "La prevención llega hasta aquí". Sólo la tercera factura, por valor de 37.461 euros, más de seis millones de pesetas, se emitió como servicio de comidas.

Por tanto, la mitad del gasto en comidas realizadas durante el Congreso de UGT en 2009 fue pagado con dinero procedente por la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional de Desarrollo -empresa pública vinculada a la Junta- y la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales -Fundación PRL- que está amparada por el Ministerio de Trabajo, que en 2009 ocupaba el ministro socialista Celestino Corbacho. Aparece en las dos facturas "subvencionadas" el sello de entrada para la justificación de la ayuda pública.

El colectivo de trabajadores despedidos de UGT ha presentado estas facturas y ha demandado al sindicato ante el TSJA. Junto a la documentación aportada como prueba ante el Alto Tribunal, advierte de la posible "ilegalidad" al utilizar dinero que entra como ayudas públicas con finalidades concretas para pagar los gastos corrientes de la organización. En la factura total, si se suman las tres partes artificialmente elaboradas, puede verse que si el número de delegados del congreso fue de 500, el número de las comidas fue mayor. Por ejemplo, el primer día se sirvieron 900 comidas y el segundo, 696. Además, también en la UGT hay clases porque el congreso contó con una sala VIP donde las viandas sólo podían ser consumidas por un pequeño núcleo de sindicalistas.


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