Carlos Fabra se vuelve católico: lee libros religiosos en la cárcel 'para rehacer su vida espiritual'

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Carlos Fabra lleva ya casi un mes de estancia en el Centro Penitenciario de Aranjuez, donde cumple condena de cuatro años por varios delitos contra la Hacienda pública. El ex dirigente del PP se ha adaptado a la vida en prisión y mantiene buena relación tanto con los funcionarios como con el resto de presos.

El Confidencial Autonómico ha podido conocer varios detalles de cómo vive Carlos Fabra en la cárcel de Aranjuez. Destaca, en primer lugar, una curiosidad: Fabra recabó todo tipo de información del personal de la cárcel y de sus directivos, pues quería saber con quiénes iba a relacionarse estos cuatro años de prisión por defraudar a Hacienda.

Como en él es habitual, habla con todos y conversa amenamente con los 50 presos que comparten zona con él. Cuenta con una celda y una ducha individuales, y según él mismo ha contado a sus familiares, los funcionarios le tratan bien.

Además, personas de su entorno señalan que Carlos Fabra sigue siendo muy locuaz dentro de la prisión de Aranjuez y dedica el tiempo libre, entre otras cosas, a jugar a las cartas: en concreto, al póker, uno de sus pasatiempos preferidos.

Cartas para "rehacer su vida espiritual"

ECA también ha podido saber que desde que entró en la cárcel, Fabra ha recibido bastantes cartas con muestras de apoyo moral, que el que fuera presidente de la Diputación de Castellón agradece mucho.

En las misivas, sus simpatizantes le expresan su dolor por lo que consideran "traición y abandono" por buena parte del PP, "cuando miles de personas se paraban en la calle para saludarle, pedirle apoyo a entidades sociales y culturales, y Fabra siempre peleó lograr lo mejor para la provincia de Castellón, y le han tratado indignamente en los meses previos al ingreso en prisión y ahora, simplemente como ser humano", aseguran fuentes cercanas al recluso.

Además de muestras de apoyo, Carlos Fabra ha recibido cartas animándole a leer ciertos libros, entre los que se encuentran libros espirituales, apelando a sus convicciones cristianas y con el fin de animarle a "rehacer su vida espiritual, aprovechando la estancia en la cárcel".

Aunque la cercanía de Aranjuez a Madrid le permite comprobar el apoyo de su familia, Fabra ha pasado su primera Navidad en la cárcel "con gran pena", aseguran a El Confidencial Autonómico sus allegados.

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