Una banda de rumanos arruina a muchos agricultores españoles robándoles los tractores

tractor

Cuando un agricultor descubre, desolado, que le han robado su tractor o cualquier otra máquina de trabajo en el campo, lo primero que piensa es que lo que le han quitado acabará lejos, quizás en el Este de Europa, y Rumanía suele centrar el mayor número de sospechas. Luego ocurre en ocasiones que la realidad coincide con la ficción.

Según publica el diario Las Provincias. tres agricultores valencianos acaban de recuperar sus tractores, cuyo robo denunciaron hace casi un año. Los vehículos aparecieron en Rumanía y su hallazgo y recuperación han tenido tintes rocambolescos que bien serían merecederos de un guión de cine, porque hay suspense, profesionalidad y perspicacia policial, colaboración internacional y también redes mafiosas que actúan de forma organizada, como ha denunciado la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja).

Los tractores, de gran potencia y casi nuevos, fueron robados en explotaciones agrarias de Alfafar, Catarroja y Cheste, sumándose a decenas de casos similares, en los que los afectados no siempre tienen tanta suerte. En los últimos días han sido denunciados varios robos similares en la Ribera y en Sagunto. Pasado tanto tiempo sin tener noticias, los tres agricultores de esta historia casi daban por totalmente perdidos sus tractores, que les costaron más de 50.000 euros cada uno.

Sin embargo quiso la casualidad que a un equipo de la Guardia Civil, que, en colaboración de la policía de Rumanía, se investigaba en aquel país otras cuestiones no relacionadas con materias agrarias, le llamó la atención la existencia de varios tractores en una granja. Llevados por su intuición y profesionalidad, los agentes españoles tomaron nota de las numeraciones de chasis y bastidores, lo que después les permitió identificarlos como vehículos robados cuya desaparición había sido denunciada en nuestro país.

Los tractores vuelven a España destrozados: más de 6.000 euros para recuperarlos

Los agricultores afectados, sin embargo, se quejan de haber contado con muy poca colaboración por parte de las autoridades y de haberles costado unos 6.000 euros a cada uno la operación. Porque tuvieron que contratar a una empresa que se ocupara de realizar las complicadas gestiones legales y también han corrido por su cuenta los gastos del transporte de los tractores en un camión.

En el caso de Eduardo Vicente Puchol se ha visto obligado a contratar un crédito para hacer frente a estos gastos y ahora se encuentra además con serias dificultades para afrontar las reparaciones requeridas, cuya cuantía aún no sabe hasta dónde alcanzará.

Porque los tractores han llegado con serios desperfectos: sin gasóleo, sin batería, presentan golpes y también serias roturas mecánicas. El propio Puchol se cuestionaba ayer, al comprobar el estado de su tractor, recién descargado del camión, qué habrían hecho con el mismo, pues tenía parte de la transmisión doblada y golpes fuertes en la base, lo que demostraba que se habían realizado con él grandes trabajos.

A la vista de todo ello, así como de las numeraciones en los marcadores de horas, los tractores no estuvieron quietos o en tareas suaves durante los más de diez meses transcurridos desde su robo, sino que se emplearon sin duda en duras ocupaciones. Se supone que los ladrones los alquilarían a terceros, quienes no tuvieron cuidado en el trato dado, seguramente por saber la procedencia de las máquinas. La policía rumana ha realizado detenciones y ha abierto nuevas líneas de investigación en colaboración con la Guardia Civil.

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