Se presentan 310 candidatos para ocupar las cinco plazas de asesores del PSOE en Valencia

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València en Comú cierra el proceso y llevará la propuesta al plenario el próximo lunes para la adjudicación de cinco puestos en el mandato.

Un asesor municipal cobró en el último mandato 57.424 euros brutos anuales. Es un buen acicate para el proceso de selección iniciado por los grupos socialista y València en Comú para contratar cargos de confianza que trabajen en el Ayuntamiento los próximos cuatro años. El PSPV llevaba recogidas al cierre de esta edición 310 propuestas de otros tantos aspirantes.

El plazo expiraba a medianoche, por lo que es posible que se presentara alguna más. A partir de ahora y tras comprobar que todas cumplen los requisitos, dos especialistas en Recursos Humanos deben elegir a los cinco que acompañarán a los concejales este mandato. Dos plazas se quedan fuera del proceso porque ya están adjudicadas a personas de la máxima confianza del primer teniente de alcalde, Joan Calabuig.

Se trata del secretario del grupo, Juan Manuel Murria, y de Pilar Bernabé, esta última número ocho en la candidatura del PSPV en los pasados comicios. Estos días de transición son los únicos que siguen ocupando sus despachos.

El resto está pendiente de la adjudicación de las cinco plazas. En el proceso habrá pruebas y entrevistas de trabajo, tras lo que se propondrán los cinco nombres, según figura en el proceso. Fuentes municipales indicaron desconocer cuándo se realizará esto, aunque lo normal es que la próxima semana echen a rodar todas las concejalías.

A los socialistas le han correspondido áreas tan sensibles como Urbanismo y Hacienda, además de Deportes, Personas Mayores, Ciclo Integral del Agua, Sanidad y Empleo. Además de los cinco ediles, hay dos plazas más, la del secretario y la del portavoz, que ya están adjudicadas.

El proceso no ha estado exento de críticas, dado que se trata de cargos de confianza, personas que deben trabajar codo con codo con los concejales preparando mociones, notas de prensa y, al estar en áreas de gobierno, despachar con los técnicos municipales y servir de enlace con asociaciones ciudadanas en los asuntos que surjan.

De ahí que un proceso tan aséptico, pese a seguir el criterio de transparencia e igualdad de condiciones a priori, puede ser perjudicial en caso de que las dos personas elegidas para la selección no acierten.

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