Cierran un puticlub de Valencia que drogaba a los clientes para desvalijarles la tarjeta de crédito

cotton

Aceptan y beben un chupito por invitación del club de alterne, quedan semiinconscientes durante varias horas y a la mañana siguiente descubren que su cuenta corriente ha sido desvalijada. Una quincena de turistas han presentado denuncias contra dos establecimientos de Valencia, cuyo propietario es el mismo individuo, después de que estos locales nocturnos realizaran varios cargos, presuntamente sin el consentimiento de las víctimas, con la tarjeta de crédito que utilizó el cliente para pagar la primera consumición o servicio sexual.

 Desde el 9 de abril de 2013, cuando un ciudadano alemán presentó la primera denuncia ante la Policía Nacional, hasta el pasado 10 de enero, el día que resultó herido grave un turista canadiense al caer desde un tercer piso -tras ser estafado supuestamente en uno de estos establecimientos-, los relatos de las víctimas se repiten.

Tras esta oleada de denuncias, la Policía Nacional registró los dos establecimientos y detuvo a seis personas, entre las que se encontraban el propietario de los dos locales, dos porteros y tres mujeres que ejercían la prostitución. Sin embargo, horas después, los implicados quedaron en libertad, abrieron otra vez los dos negocios y volvieron a las andadas. Prueba de ello fue el goteo de denuncias posteriores que han llegado a varios juzgados de Valencia. En una de ellas, un turista de Nueva Zelanda declaró que le estafaron 2.100 euros en una sola noche, pero la víctima apenas pudo aportar datos porque perdió la conciencia después de ingerir dos chupitos en el club Cotton. Dos bellas mujeres le sirvieron la bebida.

El club Cotton ha sido investigado otra vez en los últimos días tras la denuncia que presentó un turista canadiense por una estafa de 16.300 euros con el supuesto uso fraudulento de su tarjeta de crédito en este local, donde habría estado en una habitación con tres prostitutas. Horas después, la víctima regresó y escaló por la fachada de un edifico hasta la cuarta planta, donde estuvo unos segundos con los pies colgando. Luego comenzó a descender por una tubería y cayó al vacío tras resbalar a la altura del tercer piso. El hombre sufrió fracturas en las dos piernas. Antes de la caída, dio un billete de 500 euros a un indigente.

>>>>>  Leer artículo original publicado por el Diario Montañés

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