Alberto Fabra: 'No voy a cerrar ningún colegio ni un hospital para poder mantener Canal9'

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El compromiso de Alberto Fabra era firme. Prácticamente desde que tomara las riendas de la Comunidad Valenciana, y comprobara la difícil herencia que recibía de Francisco Camps, advirtió de que la televisión pública de la comunidad era inviable y, o sufría una profunda transformación para reducir costes, o no le temblaría la mano a la hora de ordenar su cierre. Ese momento ha llegado, tras la decisión de la Justicia de anular el ERE para la institución.

El presidente se enfrenta a una crisis difícil de gestionar, pero no titubeó a la hora de esbozar las razones del "innegociable" cierre total. La sentencia obliga a poner 40 millones para readmitir al personal del canal autonómico y la Generalidad no tiene ese dinero: "Si hay una línea roja es mantener los servicios sociales, no se va a cerrar ningún colegio ni ningún hospital", esgrimió solemne en una comparecencia extraordinaria.

Seguir con Canal 9 "nos impide mantener los servicios básicos", repitió una y otra vez Fabra, que admitió un buen número de preguntas. "Ha sido la decisión más difícil que ha tenido que tomar este gobierno en los dos años que llevo en él", pero se mostró seguro de que "era la única que se podía tomar".

Fabra no se movió de esta tesis: "Lo que tenemos que hacer es garantizar la educación y los servicios sociales", insistió. Acatar la sentencia sería "retrotraernos a hace tres años" y tocar partidas sensibles, argumentó. "Inasumible", dijo al contestar cada pregunta.

Dimite Rosa Vidal, de RTVV

La directora general de Radiotelevisión Valenciana, Rosa Vidal, (RTVV) no seguirá en sus funciones y, por lo cual, no participará en el cierre de la empresa. Ella misma ha tomado la decisión de desvincularse, confirmó Fabra. Éste será el único cargo de salida. "Por supuesto que el vicepresidente va a seguir", cortó seco preguntado por la posible marcha José Ciscar, tal y como reclamaba la oposición.

Ahora, la Generalitat busca que la liquidación del ente sea lo más rápida posible. "Será un proceso rápido", prometió Fabra. "Cuanto antes se cerrará", expuso. Y, de nuevo, trató de justificar la decisión: "La administración no es un saco sin fondo", explicó, en relación a los 183 millones que costaba hace tan sólo dos años el ente. "En esta situación económica todos hemos tenido que hacer sacrificios", fue la base de toda su exposición. "Todo el mundo tiene que renunciar a algo", llegó a decir.

El Gobierno, muy pendiente de la crisis

En Génova están muy pendientes de cómo Fabra gestiona la crisis. Esta misma semana, el barón autonómico se autoproclamó candidato para las próximas elecciones, que se celebran en 2015. En los últimos meses, voces en el Gobierno y el PP llegaron a ponerle en cuarentena y deslizaron la posibilidad de buscar otro cabeza de cartel.

Si bien, tomada esta decisión, la lectura más extendida incluso antes de su comparecencia es que sale reforzado. "Está tomando decisiones muy duras, pero los ciudadanos sabrán que es para no tocar lo esencial. La opinión pública está en contra de los derroches", en opinión de la dirección nacional. Las encuestas, de momento, siguen sin ser positivas en tanto en cuanto el PP no lograría la mayoría absoluta -única fórmula que tiene para gobernar- y evitar un tripartito de la izquierda.

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