Letizia se cansa de ser princesa: salidas nocturas, copas y broncas públicas a su marido

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Reproducimos a continuación, debido a su innegable interés informativo y de manera literal, la columna de opinión que nuestra compañera Mar Yuste dedicaba a los Príncipes de Asturias desde las páginas de El Singular Digital. No tiene desperdicio.

Parece que a la Princesa ya le da igual todo. Ajena a lo de que Corinna organizó su luna de miel, Letizia se va de compras sin escolta, se encara a Felipe e invierte su tiempo en copas.

Que la relación entre Don Felipe y Doña Letizia está pasando por horas bajas, es algo que ya hemos asumido. Como todos los matrimonios tienen sus altibajos y sus enfrentamientos..

Pero siempre se ha dicho que los problemas se deben arreglar en casa. Sin darle cuartos al pregonero. Un pequeño detalle que Letizia parece haber olvidado y que, teniendo en cuenta su condición de Princesa, es a lo que está obligada. Compostura.

La situación la está superando y lo deja notar. Colabora en ciertos teatrillos como ese "posado robado" para Hola en el que paseaba con Felipe enamoriscados o la reciente visita familiar a Almagro con Leonor y Sofía. Más allá, intenta mantenerse al margen de las noticias que la salpican de lleno. Entre ellas, en la que se especula que Corinna, como parte de su estrecha relación con Don Juan Carlos, le organizó la luna de miel a los Príncipes de Asturias en 2004. Un momento por el que Corinna casi ni dormía de los nervios y la preocupación, tenia que evitar que se filtrase algo del viaje a toda costa.

Se suman las declaraciones de su tía Henar Ortiz, que se ha despachado a gusto en la revista Vanity Fair sobre los cambios en las creencias ateas y religiosas de su sobrina o la venta de las fotos de la boda con su primer marido, Alonso Guerrero.

Un refrito de realidades, a las que se unen las malas relaciones con las infantas Cristina y Elena y el distanciamiento con ese personaje que aseguró querer imitar, Doña Sofía. Dicen que la reina ya prácticamente no le dirige la palabra y que, junto a la de Felipe, es otra relación más dentro de la Casa Real que ha acabado por enfriarse.

Letizia está a punto de estallar. No aguanta mucho más y no le importa que todo el mundo lo sepa. Una tirante situación a la que se suma el inicio de, dicen, la crisis de los 40.

Letizia está cansada de ser Princesa y podría estallar en breve

Ha llegado un momento en el que Letizia ya tiene casi todo lo que, en su día, soñó. Posición, dinero e hijos. Pero le falla la perdida de independencia y la monotonía matrimonial y lo asqueada que se siente por que su trabajo no era lo que aspiró a labrarse un día.

Lo primero logra paliarlo con supuestas salidas nocturnas hasta altas horas de la madrugada. De hecho, mientras Felipe estuvo en Venezuela por el fallecimiento de Hugo Chávez, aseguran que la hermana de Telma salió de copas, y cerró locales, hasta altas horas de la madrugada. Ahora, que el Príncipe está en casa sólo lo hace de vez en cuando. Compensa con irse de compras por Madrid sola, oculta tras unas gafas de sol y manteniendo una distancia peligrosa con su escolta.

Pero, más sonados aún, son los desplantes públicos de Letizia al Príncipe. El pasado 19 de febrero, en la entrega de los Premios Nacionales de la Cultura, Letizia le espetó un "me da Igual" a Felipe, pero peor fue la pérdida de formas en la reciente recepción a la delegación española en Roma.

Ausente, con mala cara y sin intentar disimular. Permaneció altiva casi todo el tiempo, alejada en otra habitación hablando por el móvil y mandando mensajes. Así consiguió evitar saludar a algunos de los presentes al acto, incluso a unas monjitas, y culminó con un "vámonos, que ya es tarde" a Felipe que dejó al Príncipe casi sin saber cómo reaccionar.

Estamos convencidos de que, en breve, la pérdida de formas será peor.

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