El pequeño Nicolás llamó pedo a la policía y acabó insultando a los agentes 'por inútiles'

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Digno de una película de Torrente. El enésimo episodio que sale ahora a la luz y tuvo como protagonista a finales de septiembre al «pequeño Nicolás». El joven, de 20, acusado de usurpación de funciones, falsedad y estafa, estaba comiendo en un restaurante de Madrid y requirió los servicios de la Policía Municipal. Se sentía acosado. «Me llevan siguiendo todo el día», comunicó por teléfono. Llevaba varias copas de más.

Hasta el establecimiento acudió un coche patrulla. El impostor Francisco Nicolás Gómez, que almorzaba con un empresario que llevaba escolta, salió a explicarles a los agentes lo que sucedía. Y repitió que le perseguían.

Al ver su estado de embriaguez, los funcionarios le preguntaron qué quién era él para que ocurriera algo así. Ni corto ni perezoso espetó: «Trabajo para Presidencia del Gobierno».

Acabó insultando a los agentes

Sin embargo, cuando le requirieron la acreditación no la presentó. Tampoco se identificó ni los agentes detectaron nada anormal ni mucho menos que alguien le vigilara. Todo ello, unido a su estado, provocó que se dispusieran a abandonar el lugar ante la falta de fiabilidad de su testimonio.

Ante ello, el «pequeño Nicolás» se defendió diciendo que sus perseguidores se habían marchado al llegar ellos. Además, no tuvo el menor reparo en arremeter contra los agentes de la Policía Municipal y criticarles. «No valéis para nada. Los nacionales sí que son competentes; son la Policía de verdad», les dijo, para estupor de los policías. Sin embargo, no acabó detenido y siguió comiendo (y bebiendo) con total tranquilidad.

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