El Príncipe Felipe preside por primera vez el Desfile de las Fuerzas Armadas en Madrid

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Ha llegado el coche oficial de los príncipes de Asturias cinco minutos tarde a su particular cita con la historia: el primer desfile del día de la Hispanidad presido por don Felipe en representación del Rey, aún convaleciente de la operación de cadera a la que se sometió el pasado 24 de septiembre.

Justo cuando la mañana fresquísima empezaba a caldear. Solos por primera vez el heredero y doña Letizia. Ni la Reina, que esperaba en palacio para presidir la recepción, ni ninguna de las infantas ni sus hijos.

Les esperaban la mitad de los presidentes de gobiernos autonómicos y 10 miembros del Gobierno entre los que se encontraba Mariano Rajoy. Si hubo abucheos o aplausos no pudieron oirlos porque en este formato reducido del desfile de la fiesta nacional, las tribunas están recoletamente y convenientemente dispuestas y el público dista al menos unos 200 metros de los representantes políticos. Todo muy controlado para que no se repitiera la polémica de años precedentes.

Don Felipe, vestido con el uniforme de teniente coronel aunque preside el acto en su condición de Príncipe de Asturias, ha pasado brevemente revista al batallón de la guardia real. Se ha oficiado el homenaje a los fallecidos por España y se ha escuchado el tronar preciso de la patrulla águila que daba inicio al desfile. Ha sido igual de breve que el pasado año, ha durado apenas una hora.

Tras la llegada de los Príncipes ha tenido lugar el izado y homenaje a la bandera, que este año, como en 2012, tampoco ha llegado desde el aire a manos de un especialista de la Patrulla Acrobática del Ejército del Aire como medida de ahorro. Después se ha hecho el homenaje a los caídos, en el que se recuerda a todos los que han dado su vida por España. A partir de ese momento ha dado comienzo el tradicional desfile terrestre y aéreo.

El hecho de que sea el Príncipe quien haya presidido el desfile ha obligado a algunos cambios en el protocolo, de tal manera que se han rendido honores de arma e himno nacional en versión breve (20 segundos, frente a los 52 establecidos para el Rey), y se ha disminuido a 19 el número de cañonazos (21 al Rey) y a cinco voces el grito de "viva España" (siete al Rey).

El papel del Príncipe ha sido la primera de unas cuantas novedades que se irán notando a lo largo del día. Será también la primera vez que no acuda al desfile la Reina Sofía, y tampoco irá la Infanta Elena, que el año pasado ya fue desplazada de la tribuna de autoridades como modo de potenciar el llamado núcleo central de la Familia Real y reconducir los problemas a los que se enfrentaba con el caso Urdangarin. La decisión de que la Reina esté ausente de la parada, según las fuentes consultadas, la ha tomado el Rey, convaleciente todavía de la primera fase de su operación de cadera: porque se trata de un acto militar, porque de haber asistido su estatus protocolario hubiera sido superior al del Príncipe y porque el Heredero tiene presencia suficiente como para evitar la figura de la Reina Madre.

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