El 'Pequeño Nicolás' falsificó en una copisteria informes del CNI, Zarzuela y Vicepresidencia

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Francisco Nicolás Gómez Iglesias, más conocido por su alias, el pequeño Nicolás, se halla en una encrucijada de la que difícilmente saldrá bien librado, judicialmente hablando. Fran, como le gusta que le llamen, falsificó informes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Zarzuela y Vicepresidencia del Gobierno.

El joven madrileño de 20 años fabricó, para empezar, tres dosieres del Centro Nacional de Inteligencia. El pequeño Nicolás se servía de estos documentos de los servicios de inteligencia para consumar sus labores de tráfico de influencias o, directamente, para perpetrar sus presuntas estafas o para cobrar comisiones a toda suerte de empresarios. Varios de ellos mordieron el anzuelo. Alguno de ellos le abonó hasta 120.000 euros por labores de intermediación que jamás realizó o que, simplemente, dejó a medias. La práctica totalidad de ellos no se ha atrevido a denunciarle por vergüenza. «No queremos quedar como los tontos del barrio y ser el hazmerreír de nuestros competidores», confiesa uno de los perjudicados.

Hay que recordar que en su primera entrevista, concedida a El Mundo (ver ediciones del 22 y el 23 de noviembre), se jactó de ser «colaborador de Moncloa, Zarzuela y el CNI». Textualmente, aseveró que es un «charly» del servicio de espionaje español.

Francisco Nicolás Gómez Iglesias también trucó tres informes de la Vicepresidencia del Gobierno. Con uno de ellos se fue directamente al promotor inmobiliario barcelonés José Luis Núñez, para asegurarle que era capaz de lograr la concesión del indulto que el ex presidente del Fútbol Club Barcelona solicitó tras haber sido condenado por el Tribunal Supremo a dos años y dos meses de cárcel por sobornar a inspectores de Hacienda a cambio de que hicieran la vista gorda en sus inspecciones. El muchacho más famoso de España exigió dos millones de euros al hijo homónimo del empresario, también condenado a la misma pena y por los mismos hechos.

Pero no queda ahí la retahíla de fraudes del personaje. Amañó informes de la Casa Real con idéntico objetivo: dárselas de persona estrechamente vinculada a la Jefatura del Estado. No sólo imitó expedientes del CNI, Moncloa y Zarzuela. También fabricó sobres de una alta calidad con el logo de estas tres instituciones claves del Estado, folios e incluso llegó a trasplantar fraudulentamente la firma de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, a informes y cartas.

¿Y dónde llevaba a cabo sus fechorías? El pequeño Nicolás pergeñaba el corta y pega en su domicilio del madrileño barrio de Chamartín y posteriormente le daba la forma definitiva en una de las sucursales que la empresa de reprografía digital Work Center tiene en la capitalina calle de Raimundo Fernández Villaverde. Surrealismo made in Spain.

>>>>>  Leer artículo original publicado por el diario El Mundo

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