Manuela Carmena cambia el Día de la Virgen de la Paloma por un homenaje a los ecuatorianos de Madrid

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Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, no acudirá a la festividad de la Virgen de la Paloma, la «patrona popular» de la ciudad, que se celebra el 15 de agosto. Será la primera vez en la historia de la capital de España que un alcalde le da plantón a la Virgen.

La alcaldesa justifica su ausencia por dos razones: un compromiso con la comunidad ecuatoriana con motivo de su fiesta nacional, un evento «bonito» que muestra la «diversidad» que existe en la ciudad, y sus vacaciones.

La parroquia de la Paloma y San Pedro el Real se prepara ya para la celebración de la festividad, y lo hará con una solemne Novena en su honor desde hoy y hasta el viernes 14 de agosto.

La celebración, organizada por la Real Congregación de La Paloma será predicada por Gabriel Benedicto, que es el párroco de La Paloma. La fiesta comenzará cada día a las 19:30 con el rezo del Santo Rosario, seguido de la predicación y la eucaristía. La tradicional entrega de la Paloma de Bronce se hará el sábado 15 de agosto.

Historia de la Virgen de la Paloma

La fiesta de la Virgen de la Paloma tiene una gran tradición en Madrid. Hasta 1936 se sacaba a la Virgen en una carroza de la Cofradía Sacramental de San Isidro. A partir de 1939, se empezó a transportar en un coche de bomberos, adornado con mantones de Manila, y, desde entonces, los bomberos se encargan de bajar y subir el cuadro durante la procesión, escoltándolo por todo el recorrido. En 1956 se mandó construir la carroza actual, que fue costeada por suscripción popular, y a la que se han hecho algunos arreglos desde entonces.

El lienzo con la efigie de la Virgen de la Soledad fue encontrado en 1787 en un corral que había en la calle de la Paloma número 21 y que pertenecía a las monjas de San Juan de la Penitencia de Alcalá de Henares. El doctor Luis Vicente Delgado, cura párroco de San Andrés, en un informe redactado cinco años más tarde, cuenta que una de sus feligresas, Andrea Isabel Tintero, había recogido esta efigie que unos muchachos arrastraban por el suelo.

Esta circunstancia excitó su devoción y la estimuló a colocarla en el portal de su casa, en la calle de la Paloma, con alguna veneración, encendiendo una lámpara en su culto. Debido a los prodigios y maravillas que obró la Virgen de la Soledad y la afluencia de devotos que acudían a orar a la casa de Andrea Isabel Tintero, el procurador de los Consejos Reales, Manuel García Navas, pidió que se construyera una capilla. Se erigió así en 1796, en el corral donde se había encontrado el lienzo, pero después se levantó otro templo más grande en 1912, donde se venera desde hace más de un siglo.

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