La vida de jubilado del Rey Juan Carlos: un 'anciano' que vive recluido en La Zarzuela

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De los despachos semanales con el presidente del Gobierno, las recepciones a múltiples personalidades, la entrega de cartas credenciales, los discursos y los viajes públicos y la firma de decretos a los ejercicios de gimnasio y piscina diarios, acompañados de música moderna, y una vida con rutinarios almuerzos familiares. Es, en síntesis, el brutal cambio que ha experimentado la vida del rey Juan Carlos, a sus 76 años, cuando está a punto de cumplirse un mes desde que abdicó la corona en su hijo, Felipe VI.

Según el relato que hace Consuelo Font en La Otra Crónica de El Mundo, don Juan Carlos vive literalmente recluido en el Palacio de la Zarzuela, aunque ya no pise alguna de sus dependencias, como el despacho de la segunda planta que, como es lógico, ocupa ahora su hijo. Como muchos jubilados, no sería extraño que el parón en seco de una actividad tan frenética conllevase la aparición de un proceso de depresión, algo que desmiente una persona de su círculo íntimo: "No es exacto que don Juan Carlos esté deprimido, quien le conoce sabe bien que es un hombre muy animoso y que no es fácil que se venga abajo; siempre saca fuerzas de flaqueza, a lo que contribuye bastante su gran sentido del humor, cuando crees que se te va a echar a llorar, te sorprende con una broma".

Lo cierto es que, como a nadie escapa, don Juan Carlos es un hombre con la salud maltrecha tras sus últimas operaciones. Precisamente a recuperar su estado físico está dedicando ahora el grueso de su tiempo, con una innovadora terapia que incluye gimnasio, piscina e incluso paseos sin bastón, diseñada por el doctor Fernando Serrano, jefe del Servicio de Medicina Física del Hospital Beata Ana María de Madrid y ejecutada por su ayudante Alejandro Huerta, un joven fisioterapeuta de 25 años, quien diariamente se desplaza a La Zarzuela.

Alejado de su 'ínitima amgia' Corinna

Por lo demás, el que fuese Rey de España durante casi cuarenta años parece haber normalizado sus relaciones familiares, incluso con la reina Sofía, con la que almuerza regularmente, así como con sus dos hijas, que son fruto de preocupación. Doña Cristina por el proceso judicial del caso Noos que se cierne sobre ella y que podría, incluso, dar con sus huesos en la cárcel, y doña Elena por la soledad en la que se encuentra y los quebraderos de cabeza que le proporciona su hijo Froilán, que tras repetir dos veces segundo de la ESO ha sido enviado a un internado para mejorar su rendimiento académico.

Don Juan Carlos aún no ha decidido si pasará unos días de verano en Mallorca, como finalmente sí harán los reyes. Su reaparición pública podría producirse el 6 de agosto en Colombia para representar a España en la toma de posesión de Juan Manuel Santos, algo que solía hacer el príncipe de Asturias.

Quien no figura en la nueva vida del Rey Juan Carlos es la princesa Corinna, de la que parece haberse alejado definitivamente.

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