La fiesta privada de Kiko Rivera acaba con la policía retirando a sus dos cachorros de león

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Dos cachorros de león que eran exhibidos en una fiesta organizada el lunes por Kiko Rivera en su casa de Mairena del Aljarafe (Sevilla) fueron la sensación de la noche y el centro de una polémica con dos versiones muy distintas.

La primera que se hizo pública afirma que los animales tuvieron que ser retirados anoche por su dueño, el zoológico Mundo Park, tras haber comprobado la Guardia Civil que carecía del permiso de exhibición pública.

Según han informado a Efe fuentes de la Guardia Civil, una patrulla del servicio de protección de la naturaleza, Seprona, comprobó en el lugar en que se celebraba la fiesta que la empresa titular de los cachorros carecía del permiso de Medio Ambiente para la exhibición de los felinos, por lo que interpuso la correspondiente denuncia. La empresa responsable de los animales, que posee el zoológico Mundo Park en la localidad sevillana de Guillena, tuvo que retirarlos en ese momento, según han explicado las fuentes.

La denuncia que originó la intervención de la Guardia Civil fue puesta por miembros de una asociación que previamente habían comprobado que los animales formaban parte de la celebración de la fiesta.

Sin embargo fuentes cercanas a Kiko Rivera, así como Salvador Malpartida, uno de los responsables del citado zoo, aseguraron a este periódico que los animales no fueron retirados de la fiesta y que contaban con los permisos pertinentes para su exhibición. De hecho, según Malpartida, su empresa se dedica a "llevar animales a los rodajes de cine y televisión, por lo que contamos con los permisos necesarios desde hace años".

Al parecer, Mundo Park quiso cumplir con el "compromiso" de llevarle los dos cachorros, nacidos en el zoo el pasado mes de septiembre, a la fiesta de Rivera "y tenerlos allí un rato con dos cuidadores; una hora o algo más".

Como se ha podido ver en Twitter, varios de los invitados se hicieron fotos con los animales, que estuvieron en todo momento tranquilos y no dieron ningún problema. "Son muy buenos", aseguró el responsable del zoo. Efectivamente, la denuncia se produjo y la Guardia Civil acudió a ver qué pasaba en casa de Kiko, pero según las fuentes consultadas por este periódico, "comprobaron que los papeles estaban en regla y se marcharon. Los cachorros volvieron al zoo cuando llegó el momento de retirarlos".

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