Carme Forcadell cobrará una pensión vitalicia de 73.000 euros ¡por haber trabajado 19 horas!
Última actualizaciónVie, 28 Feb 2020 11pm

Carme Forcadell cobrará una pensión vitalicia de 73.000 euros ¡por haber trabajado 19 horas!

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El Parlament de Catalunya está levantado en el antiguo arsenal que construyó Felipe V. En la planta noble se encuentra el denominado "salón de los pasos perdidos", un espacio rodeado de columnas rosadas pensado como espacio informal para que los políticos de los diversos partidos puedan hacer sus transacciones. Justo en lo que se ha fracasado durante esta breve legislatura, incapaces los diputados electos de pactar un nuevo gobierno catalán. Pero para sus señorías haber salido escogidos ha sido un auténtico chollo: cinco meses de trabajo que no han llegado a sumar ni 20 horas de pleno. Una bicoca. Lo que se ha perdido no han sido pasos, sino el tiempo; y eso sí, una cantidad de dinero público nada despreciable.

Y los salarios no están nada mal. El más alto corresponde a Carme Forcadell, una coordinadora de Normalización Lingüística del Departament de Ensenyament que gracias a su activismo ha llegado a presidenta de la cámara catalana. Forcadell cobró como presidenta parlamentaria autonómica, 7.794,77 euros brutos de asignación mensual, sin incluir 1.565,19 euros en concepto de complemento de cargo y, además, otros 2.000,43 euros por gastos de viajes: total: 11.366 euros percibidos sólo durante el mes de noviembre, según los datos públicos del propio Parlament. Ahora, multipliquen esa cifra por cinco meses, que es lo que estará al frente de la institución, hasta que se vuelva a disolver el parlamento autonómico.

En el otro extremo, el más bajo, un diputado raso como el anticapitalista miembro de la CUP Josep Manel Busqueta, economista, pastelero de profesión y uno de los partidarios de no investir a Artur Mas, percibió en el mismo período, el pasado mes de noviembre, 2.871,57 euros brutos de asignación, más otros 2.154 euros por gastos de viaje. En su caso también hay que multiplicar por cinco.

La legislatura que ahora ve su fin no sólo ha sido la más improductiva de la historia de Cataluña sino en proporción la más cara para los resultados obtenidos Mucho dinero, hay 135 diputados, para una legislatura de tan magros resultados. Apenas la famosa declaración de desconexión del pasado 9 de noviembre. Un texto que la propia Mesa del Parlament declaró como simbólico y sin valor jurídico alguno el 27 de noviembre, 18 días después de su aprobación, en su recurso a la impugnación ante el Tribunal Constitucional (TC). Para colmo el 2 de diciembre el TC convirtió la declaración que Carme Forcadell jaleó con su ya famoso ¡Visca la República catalana! en papel mojado al declararlo inconstitucional.

Hay diputados, sin embargo, que al contar con una dilatada carrera profesional, han optado por renunciar a su asignación fija como parlamentarios. Es el caso de los independientes de Junts Pel Sí, Oriol Amat y Germà Bel, ambos economistas. Otros independientes de esta lista como Raül Romeva o el cantante Lluís Llach, sí que han percibido su sueldos como parlamentarios, según consta en la página web de la cámara.

La pensión vitalicia de Carme Forcadell

Pese a que ni se haya podido legislar ni se tampoco se haya formado gobierno, a Forcadell le ha salido muy a cuenta. La antigua presidenta de la Assemblea Nacional de Catalunya percibirá un pensión en calidad de expresidenta de más de 91.000 euros brutos anuales los cuatro primeros años y luego más de 73.000 euros brutos para el resto de su vida, tal y como marca la ley. Una jubilación dorada por algo más de cinco meses de escaso trabajo. A lo mejor las elecciones del 27 de septiembre no fueron las "elecciones de tu vida" como les prometieron a los votantes de Junts pel Sí, la coalición que integró a Carme Forcadell en calidad de independiente, pero las de "su vida", sin ningún tipo de duda. La vida como tal, resuelta le queda para siempre a Carme Forcadell tras su aventura política.

Mientras Forcadell podrá financiar sus futuros activismos a costa del erario público, el resto de diputados de esta legislatura tendrán que volver a presentarse a los comicios si no quieren buscar un trabajo como el más común de los mortales.

Los independientes que integraban la lista de Junts pel Sí son los que lo tienen más complicado. Lluís Llach, por ejemplo, ya está pensando en volver a Senegal a partir del mes de abril, país en donde pasa largos períodos de tiempo. El cantante fue cabeza de lista por Girona y su presencia simbolizaba el futuro carácter constituyente que supuestamente iba a tener el 27-S. Del mismo modo, buena parte de los independientes como él tendrán que volver al sector privado.

El futuro de Raül Romeva es la gran incógnita. Fue el mascarón de proa de Junts pel Sí. Iba de número uno en la lista, aunque renunciando a cualquier aspiración presidencial. Una opción es que se integre en Democràcia i Llibertat, el nuevo invento de Artur Mas para que parezca que CDC se está refundando. Romeva encanta a los convergentes y les facilita ese barniz socialdemócrata que tanto necesitan. Pero Raül Romeva es también amigo personal del líder de ERC, Oriol Junqueras, que fue quien le propuso para encabezar la lista de confluencia. Romeva se considera un valioso activo político en tiempos tan inciertos como los que vive Cataluña. Y ambas formaciones intentarán que se deje seducir por sus respectivos cantos de sirena.

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