Última actualizaciónMar, 07 Jul 2020 7pm

Artur Mas se 'sacrifica' por Cataluña: 115.224 euros al año, coche oficial, chófer y escolta

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Artur Mas no quiere ser un convidado de piedra en el Parlament de Cataluña ahora que su sitio lo ocupa Carles Puigdemont. El expresidente de la Generalitat formalizó este miércoles la renuncia a su acta de diputado. Prefiere, según su equipo, centrarse en Convergència -arrasada- y en su cargo institucional como molt honorable expresident.

Ésa es la versión oficial. Sin embargo, detrás de su decisión hay una razón mucho menos poética y más prosaica: la pela. La asignación que recibirá a partir de ahora como expresidente es el triple de lo que habría ganado como diputado raso. Y como por ley no podía compatibilizar esa pensión con ningún otro sueldo público, como lo es el de diputado, Mas ha optado por el atajo: abandonar el Parlament.

Mas recibirá más de 115.224 euros al año hasta enero de 2021. Después más de 86.000 de por vida.

115.224 euros al año bien merecen el sacrificio. Eso es lo que recibirá hasta que cumpla los 65, en su caso en enero de 2021. A partir de entonces percibirá una pensión vitalicia de 86.418 euros al año, en virtud de la Ley 6/2003 de 22 de abril del estatuto de los ex presidentes de la Generalitat.

Dicha normativa contempla que Mas tiene derecho a percibir el 80% de la retribución del presidente de la Generalitat, que actualmente está en 144.030,12 euros anuales (sumando 12 pagas más dos extras, según el portal de la transparencia catalán). ¿Por cuánto tiempo? Como mínimo durante una legislatura.

Después, al llegar a los 65 años, tiene derecho a una pensión vitalicia del 60% del sueldo del presidente. Con el salario actual de Mas estaríamos hablando de 8.230 euros al mes en 14 pagas durante los primeros años; y de 6.172 euros mensuales, también en 14 pagas, el resto de su vida.

Por contra, un diputado raso cobra actualmente, según establece el baremo del Parlament, 37.330,41 euros brutos anuales. Ello viene a ser la tercera parte de lo que Mas ganará en su condición de expresidente. Que, además, le reportará otros privilegios: el tratamiento de molt honorable de por vida, una oficina pagada con dinero público (el expresidente Jordi Pujol tenía una de 400 metros cuadrados), coche oficial, chófer y escolta. No hay color entre una opción y la otra.

El 29 de junio de 2015, en pleno escándalo de la herencia del padre de Pujol, Mas modificó el estatuto de los expresidentes para regular la forma de renuncia a los "derechos y prerrogativas" de estos, puesto que Pujol renunció a todos los suyos para aplacar la indignación de los catalanes. Entonces pudo haber rebajado la asignación a los expresidentes. No lo hizo porque sabía que tarde o temprano llegaría su turno. Lo que no intuía es que fuera tan temprano.

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