... Y un ángel voló sobre Sevilla la Nueva

navidad

'Si todos nos barriéramos nuestra puerta, el mundo estaría más limpio'. (Madre Teresa de Calcuta, 1910-1997).

Los vecinos del precioso municipio de Sevilla la Nueva, en la Comunidad de Madrid, están de enhorabuena esta Navidad. Han sido tocados por la mano mágica y siempre caprichosa de la solidaridad. Una lluvia de cariño, empatía y amor incondicional que pretende llevar, hasta todos los hogares, la inigualable luz de la caridad. No hay mejor recompensa que la sonrisa sincera y sempiterna de los más pequeños.

En una época enferma de materialismo, carente de valores y despojada de los instintos más nobles y primarios del ser humano, en una sociedad en la que priman el egoísmo, la codicia y la competitividad más cruenta y pueril, es un regalo del destino que los albores de la providencia se hayan fijado precisamente en ellos. Un torrente de claridad que sólo son capaces de radiar aquellos que han sido señalados por el don más preciado, y difícil, al que puede aspirar un ser humano durante todo su proceso vital: la inigualable grandeza de un corazón puro.

Carmen Amarillo, empresaria madrileña residente en la localidad, vuelve a ser la principal impulsora y mecenas de la campaña benéfica 'En Navidad, ningún niño sin turrón', que repartirá, entre las familias más necesitadas de Sevilla La Nueva, más de 100 bolsas repletas de pastas, polvorones, mazapán, dulces o bolitas de coco. Una preciosa iniciativa para que nadie se quede sin poder disfrutar de los mejores postres en compañía de los que más quieren. Un gesto tan hermoso y loable como sólo al alcance de los seres más nobles.

Que existan personas como Carmen, en un mundo que se resquebraja desde la base, es un regalo del Cielo para todos aquellos que seguimos creyendo que es posible renacer desde una sociedad distinta. Que el mundo no es como nos quieren hacer creer. Y que sólo desde la pureza de los sentidos podemos cambiar para mejor. El ejemplo de una persona de nuestro tiempo que, teniéndolo todo a nivel material, basa su felicidad en la sonrisa del prójimo. En dar, sin recibir nada a cambio. En regalarnos a todos una lección tan grande de caridad que va más allá de toda dimensión conocida.

Es un honor y un orgullo para Mediterráneo Digital poder contarnos entre los amigos de Carmen Amarillo. Por acompañarla y poder dar testimonio, como mejor sabemos, a través del infinito valor de la palabra, del inmenso sueño de la solidaridad sin condiciones. De ofrecerlo todo... sin esperar más allá de una sonrisa de agradecimiento. Una melodía celestial de amor, empatía y caridad.

Gracias Carmen por tu inmensa lección de vida.

Feliz Navidad a todos.

Edgar Sánchez, Director Editorial de Mediterráneo Digital

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