Mediterráneo Digital sobre el ataque terrorista a la web: así funcionan las cloacas del Sistema en el siglo XXI

Martes, 9 de octubre de 2012, 11:50 horas. Los sistemas de control en el centro de datos de Mediterráneo Digital comienzan a detectar una actividad en el servidor fuera de lo habitual. Por consejo expreso de los técnicos, se decide restringir momentáneamente el flujo online hasta poder detectar la avería.

Martes, 9 de octubre de 2012, 17:00 horas. Testeados los parámetros básicos de funcionamiento de la web, se decide restablecer la línea. A los pocos minutos, el servidor vuelve a dar síntomas inequívocos de colapsarse. Cunde el pánico en redacción. No hay motivo aparente para la disfunción de una máquina que lleva trabajando con precisión suiza durante los últimos dos años. Reunidos de urgencia con el equipo de dirección editorial, se acuerda por unanimidad volver a parar motores hasta detectar qué está sucediendo realmente para que las peticiones al centro de datos se multipliquen exponencialmente sin control aparente.

Martes, 9 de octubre de 2012, 21:00 horas. Mediterráneo Digital emite un comunicado público en el que avisa a sus usuarios que, por prevención y hasta no resolver el problema, el periódico permanecerá fuera de línea. Si el servidor fallase y, por alguna razón, los datos quedasen al descubierto, podría sufrirse un colapso generalizado de consecuencias irreversibles para la página.

Miércoles, 10 de octubre de 2012. 9:00 horas. Ha sido una noche intensa. Los técnicos han trabajado ininterrumpidamente durante más de doce horas en el servidor para intentar resolver la incógnita. Se han revisado palmo a palmo las tablas de programación, se ha limpiado de potenciales amenazas la página y, casi literalmente, se ha destripado internamente la web para encontrar una respuesta a lo todavía inexplicable: por qué se cae sistemáticamente MDtras estar apenas unos minutos en línea. La Dirección emite otro comunicado a sus usuarios; el periódico permanecerá inactivo, de momento, por tiempo indefinido. Estamos en la UVI.

Miércoles, 10 de octubre de 2012. 21:00 horas. Se confirman los peores presagios. Nadie quiere creerlo pero los técnicos convergen en una misma unanimidad. No hay más parámetros ni razones para empecinarnos en negar lo evidente. Mediterráneo Digital se cae por una amenaza externa. Hemos sido atacados. Nuevo claustro con carácter de urgencia. Nada se hará público hasta ser oficial.

Jueves, 11 de octubre de 2012. 10:00 horas. Se vive otra madrugada Intensa en el centro de datos. Se ha testeado palmo a palmo el servidor. Se ha revisado tabla a tabla la programación. El informe oficial está listo. Se confirma lo evidente, ya es un hecho: MD ha sido victima de los piratas del ciberespacio, los temidos hackers. Han torpedeado nuestra línea de flotación, nos han atacado. De momento nadie reivindica la acción. A través de sus perfiles en redes sociales, la Dirección hace público un escueto comunicado oficial:

"Primero nos quisieron cortar las salidas económicas; ahora, han atacado directamente al corazón del servicio. Hoy, podemos confirmar plenamente que Mediterráneo Digital.com ha sufrido un hackeo indiscriminado desde dos puntos perfectamente coordinados del cyberespacio. VAN A POR NOSOTROS Y NO PARARÁN HASTA SACARNOS DE CIRCULACIÓN. El ataque ha sido planificado, preparado y perfectamente ejecutado, no es fruto de la casualidad ni de la improvisación. Así funcionan las cloacas del Sistema en pleno siglo XXI. Viva la democracia".

¿Cómo nos atacan? El temido DDos, un torpedo a la línea de flotación de la libertad de expresión

En Internet, las guerras no se combaten con rifles y cañones, sino con virus y conexiones de alta velocidad. ¿El arma más dañina? Los DDoS o ataques de denegación de servicio, un 'pisoteo' coordinado capaz de tumbar casi cualquier sitio web en cuestión de horas. El ejemplo más célebre es la Operación Payback, en defensa de la polémica web WikiLeaks, que consistió en ataques contra MasterCard y PayPal. Ahora, las cloacas del Sistema lo han utilizado para callar a Mediterráneo Digital.

En seguridad informática, un Ataque de denegación de servicios, también llamado ataque DoS (de las siglas en inglés Denial of Service), es un ataque a un sistema de computadoras o red que causa que un servicio o recurso sea inaccesible a los usuarios legítimos. Normalmente provoca la pérdida de la conectividad de la red por el consumo del ancho de banda de la víctima o sobrecarga de los recursos computacionales del sistema. Se genera mediante la saturación de los puertos con flujo de información, haciendo que el servidor se sobrecargue y no pueda seguir prestando servicios, por eso se le denomina "denegación", pues hace que el servidor no dé abasto a la cantidad de solicitudes. Esta técnica es usada por los llamados crackers para dejar fuera de servicio a servidores objetivo.

¿Cuál es la situación actual? ¿Va a volver Mediterráneo Digital?

Hoy sábado, 13 de octubre, y en el momento de rubricar este comunicado tras casi cuatro días ininterrumpidos fuera de línea, desgraciadamente todavía no podemos dar una respuesta consensuada a nuestros lectores.

Se continúa trabajando sin descanso en la red. Se ha rehecho prácticamente la página por completo y se han actualizado todos los servicios en una semana de infarto. No podemos luchar sin descanso contra el enemigo... y tener enfrente también a todos los elementos perfectamente sincronizados. Nacimos para nadar a contracorriente y solo tiraremos la toalla cuando nos arrastre la riada. Pero ni el más firme bastión resiste eternamente a todas las embestidas.

Desde el pasado mes de septiembre, Mediterráneo Digital sigue con sus cuentas publicitarias bloqueadas sin más explicación que la callada por respuesta. El tema ya está en vías judiciales y serán los Tribunales los que deberán sentar jurisprudencia a una situación sin precedentes. No sabemos (ni pretendemos) vincular públicamente ambas acciones, pero sería de necios intentar negar lo evidente: existe una mano negra omnipresente que, desconocemos desde que facultades pero si aventuramos con que intenciones, se empeña sistemáticamente en sembrar en nuestra trayectoria un peligroso camino de minas.

No queremos llevarnos a engaño ni negar la realidad. Estamos decididos a continuar hasta el final cueste lo que cueste, a pesar de que el lastre suponga dejarnos media vida en la mochila, pero tampoco pretendemos convertir nuestra odisea en un via crucis a perpetuidad. Somos una redacción editorial joven, emprendedora, sin más intención que hacer del periodismo nuestra profesión, nuestro modus vivendi;hoy, como ayer, seguimos creyendo en las vias de la comunicación digital y, ahora más que nunca, continuamos plenamente convencidos de que, en nuestro país, es necesaria la advenición de una nueva prensa independiente, sin subvenciones públicas, alejada de la teta del poder... pero no queremos (ni jamás hemos optado) a opositar para conseguir la santificación. No es ese nuestro cometido. Nadie nos dijo que esto sería fácil, pero tampoco que ibamos a enfrentarnos completamente solos a un enemigo invisible que ni siquiera está dispuesto a respetar las reglas del juego. En el futuro, quizás podrán callarnos, pero jamás van a quitarnos el mayor y más valioso premio que puede llegar a alcanzar cualquier proyecto vital: la convicción de estar llenos de la dificilmente alcanzada tranquilidad que nos confiere la sensación del deber cumplido. 'Podréis quitarnos la vida pero más no podéis'. Ojalá dentro de unos años nadie tenga que mirar atrás y lamentar la inmensa oportunidad perdida. De todo corazón.

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