La prostitución del voto de PxC

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Edgar Sánchez Agulló | PxC no aprende. Ni a base de fotos con esteladas, dimisiones en cadena o micrófonos con cámara oculta. Tropieza una y mil veces en la misma piedra. Precisamente en política, donde es casi tan (o más) importante el fondo, como las formas.

Si pocos días después de las elecciones autonómicas de 2010 era su líder y presidente fundador, Josep Anglada, el que saltaba a las primeras planas de los medios de comunicación nacionales tras ser inmortalizado para la posteridad frente a una deslumbrante estelada independentista (un 'patinazo' en toda regla que se achacó sencillamente a la falta de previsión o al más puro desconocimiento), más de tres años después es Enrique Ravello, su mano derecha y secretario de relaciones internacionales, quien repite estampa poniéndose la bandera por montera; y aquí no caben fabulaciones, balones fuera o habituales llamamientos a la conspiración judeo-masónica generalizada. El dirigente de PxC posa espléndido y sonriente tras la enseña de referencia del separatismo catalán.

Plataforma per Catalunya sigue centrando el discurso en su principal bastión con el mono-temático problema de la inmigración masiva, que ha convertido en tótem absoluto de su programa electoral, pero no puede (ni debe) divagar a conciencia entre esteladas y águilas de San Juan, mociones españolistas y calles a la memoria de Guillem Agulló, o entre llamamientos a la unidad nacional... y ofrendas a la tumba de Heribert Barrera. Un mar de ambigüedad permanente que ha acabado por socavar la credibilidad de todo un proyecto político.

La gente (aunque en ocasiones se empeñen en demostrar lo contrario) no es tonta. Vive más allá de cada cuatro años y su cita con las urnas. Y esta prostitución del voto a perpetuidad empieza a bordear lo indecible. Anglada debe cesar a Ravello. O definirse de una vez por todas y que sus concejales decidan entre continuar amarrados a la silla o entregar el acta por dignidad. Ni que sea por una simple y mera cuestión de respeto a su propio electorado. No todo vale para mantener el cargo.

"Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros". Groucho Marx (actor, humorista y escritor estadounidense).

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