Placaje sexual a la Guardia Civil
Última actualizaciónDom, 05 Abr 2020 6pm

Opinión | Sigfrid Soria

Placaje sexual a la Guardia Civil

gloria moreno

En medio de la ola feminista radical que nos invade y que produce que la nueva directora del IMIO (Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades), con rango de Directora General, haya dicho que, para conseguir mayor igualdad entre hombres y mujeres, los hombres tenemos que ser penetrados analmente. En Medio de la conformación del Ministerio de Igualdad compuesto solo por Altos Cargos mujeres, que menos mal que es de igualdad. En medio de la denuncia feminazi a las patadas que sufren las madres por sus fetos, argumentando que se debe luchar desde el inicio contra la naturaleza violenta de los hombres. En medio del varapalo que acaba de endiñar la RAE al lenguaje inclusivo utilizado por los progres al manifestar formalmente que lo correcto es decir Consejo de Ministros si hay hombres y mujeres en él, aunque veremos lo poco que van a tardar en utilizar lo de Consejo de Ministras y Ministros, o incluso, aquello de Consejo de Ministres. En medio de ese ambiente jurídico y judicial que sentencia culpabilidad a todos los españoles, por la mera circunstancia de ser varones, e inocencia a todas las españolas, por ser hembras, ante mismos hechos delictivos, discriminando por tanto y por razón de sexo a unos frente a otras, violando así flagrantemente la Constitución española.

En medio de tanta gilipollez generalizada, cuyo verdadero objetivo oculto es la alimentación de un enorme entramado de chiringuitos subvencionados con dinero público, tenemos a una Sargento de la Benemérita con destino en Lanzarote-Seprona. Esta suboficial llegó en 2014 a Lanzarote habiendo estado destinada previamente en Castellón. En aquel destino ya tuvo enormes problemas con sus compañeros, hasta el punto de que, hasta su marcha, hubo una absoluta desbandada en forma de jubilaciones voluntarias y petición de traslados por comisión de servicio. En Lanzarote y en la actualidad, todos los integrantes de la plantilla del Seprona están de baja médica, por lo que en la reserva marina del Archipiélago Chinijo, más en el 70% de la isla de Lanzarote, incluyendo el emblemático Parque Nacional de Timanfaya, no hay prácticamente Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil. Y digo prácticamente pues hay un Guardia agregado. La Sargento tiene interpuestas querellas en el Togado Militar Central contra un Guardia del Seprona de Lanzarote, contra el Capitán del Seprona de la Provincia de Las Palmas y contra el ex Coronel Jefe de la Guardia Civil de la Comandancia de Las Palmas. Asimismo, en su momento denunció por prevaricación al General de la Guardia Civil de la Zona de Canarias y al Coronel de la Comandancia de Las Palmas en un juzgado de Santa Cruz de Tenerife, denuncias que no se tomaron en consideración y se archivaron.

No seré yo, de momento, quien emita un juicio de valor respecto a las causas de las querellas formuladas por la Sargento por abuso de autoridad, en la medida en que, además, el Juzgado Togado Militar Central número 2 está todavía en pleno proceso de instrucción. Sin embargo, sí voy a efectuar dos reflexiones. La primera es referente a la tormentosa relación que tiene esta señora con el género masculino, a la vista de la irrefutable estela de bajas médicas que ocasiona en los compañeros de los distintos destinos por los que pasa, estela que incluye denuncias y querellas que la colocan en el entorno laboral como alguien del que mejor huir. Cualquiera que esté a su lado corre el riesgo de ser acusado de acosador, corrupto, prevaricador y machista, o todo a la vez. Cabría pensar, desde el punto de vista feminista radical, que esos perversos perfiles son los que definen a la Benemérita, pero enseguida dicho pensamiento se desmorona al comprobar que hay muchas mujeres guardias, suboficiales y oficiales en la Benemérita, unas 5.600 mujeres, y que no hay ningún caso con la extraordinaria conflictividad que arrastra esta señora. Esta primera reflexión me lleva a concluir que el problema está en ella y no en quienes le rodean, ni en los extremadamente corruptos destinos por los que pasa, irónicamente calificados así habida cuenta de los pollos montados por ella. Hay que tener muy presente que la Guardia Civil, junto a la Policía Nacional, es la Institución con mayor consideración y prestigio de España, por encima de los tres Ejércitos y de la Casa Real.

La segunda reflexión es la que concierne al estrellato mediático del que goza esta mujer, estrellato que le coloca donde ella quiere, pero donde no puede. Es más, si ese estrellato lo protagonizara un hombre, no pasaría del primer intento antes de que le empapelaran. Es imprescindible decir que es Guardia Civil y que está inmersa en procesos judiciales militares. Y si es una suboficial de un Cuerpo Militar, ¿cómo es posible que se pasee por televisiones y radios y acceda a entrevistas poniendo a caldo a subordinados y superiores? Uyuyuy. ¿Quién la protege y porqué razón? Ayayay. ¿Acaso alguno de los implicados en los diferentes procesos administrativos y judiciales penales o militares, ha hecho manifestaciones en alguna ocasión? Nooooo. Harina de otro costal es la valoración de los que se hacen eco mediático y el enfoque de dicho eco. Aquí es cuando entra en juego lo expuesto en el primer párrafo de este artículo. El pool progre aprovecha la presión feminista y animalista radical omnipresente para juzgar y sentenciar: la Sargento es una mujer acosada por ser mujer y por ser animalista, y lo es por despiadados machistas, prevaricadores, corruptos y narcotraficantes. A este juego se prestan algunos medios de comunicación del tres al cuarto porque el asunto vende, porque tiene morbo cutre y porque el mito, mal empleado, de David contra Goliat sigue vivo. El caso es que mientras ella dice lo que le apetece, cuando quiere y donde le viene en gana, la otra parte siempre ha permanecido silente, con el debido respeto a los procesos administrativos o judiciales en marcha y con las obligadas formas a la Institución a la que pertenecen.

Para que nadie se llame a engaño y me llamen facha, aunque esto último de todas formas no lo puedo evitar ni me importa lo más mínimo, procedo a resumir. El primer párrafo de este artículo es descriptivo de la realidad española. El segundo párrafo hace referencia a alguien que muestra unas determinadas características y que aparentemente trata de defender sus derechos. El tercero y el cuarto son dos reflexiones respecto de los errores que cometen tanto la suboficial como los medios de comunicación. Y los dos últimos son el cierre del artículo, en los que cargo contra la doble moral de los progres y muestro mi cabreo al ver cuánto daño gratuito se hace a la Institución más apreciada de España.

Tengo cuatro hijas que pronto se asomarán al ámbito laboral. Tanto la madre como yo les hemos transmitido el concepto de que allá donde lleguen lo hagan por sus propios esfuerzos, méritos académicos y valores personales, y no por ser mujeres, altas y guapas, que dicho sea de paso lo son y así lo digo, a modo de piropo. El ambiente es el que es y pobre del que no lo asuma, con la excepción de la fuerza política más feminista de España, Unidas Podemos, cuyos líderes son dos tíos, uno chavista y el otro comunista. Y la excepción es tan excepcional, que el mismísimo líder chavista, ha colocado a su propia pareja como Ministra cuando hace poco acusaba ferozmente a una alcaldesa de Madrid que lo fuera por ser mujer de. Pero no es de extrañar tanta incoherencia en la cúpula del feminazismo nacional, habida cuenta del conocido anhelo del propio Vicepresidente del Gobierno de azotar periodistas hasta que sangren, lo cual no es precisamente muy feminista. Aunque machistas y fachas somos otros, incluyendo en otros a la Benemérita.

Sigfrid Soria del Castillo-Olivares

Licenciado en Educación Física. Máster en Dirección y Gestión de la Seguridad y las Emergencias. Funcionario de Carrera, Cuerpo de Profesores Agregados de Bachillerato. Director General de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias en la VI Legislatura. Diputado en el Parlamento de Canarias en la VII Legislatura.

 Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL
Sigfrid Soria
Autor: Sigfrid Soria
Licenciado en Educación Física. Máster en Dirección y Gestión de la Seguridad y las Emergencias. Funcionario de Carrera, Cuerpo de Profesores Agregados de Bachillerato. Director General de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias en la VI Legislatura. Diputado en el Parlamento de Canarias en la VII Legislatura por el Partido Popular.
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