Última actualizaciónDom, 31 May 2020 11pm

Opinión | Sigfrid Soria

¿Calentamiento?, ni es antropogénico ni es por el CO2

cop25 sanchez

Hipótesis

Siendo el objetivo principal del COP25 limitar el aumento de la temperatura media del planeta Tierra a un grado y medio, dando el establishment mundial por sentado que el aumento de la temperatura media en los últimos años ya es catastrófico y que va a ser devastador en un futuro cercano, culpando incluso la ONU a la raza humana del incremento de temperatura del planeta, y más concretamente al aumento de anhídrido carbónico atmosférico, afirmo la siguiente hipótesis: No hay cambio climático. El calentamiento global es discreto, en ningún caso dramático, y no es antropogénico. Tampoco está vinculado al aumento del CO2.

Tesis

En los últimos 541 millones de años, Eón Fanerozoico, ha habido numerosos cambios climáticos sin correspondencia alguna con las concentraciones de CO2 atmosférico. En las etapas interglaciares, cálidas, del Pleistoceno suben las concentraciones de CO2, aunque no de forma paralela ni simultánea a la temperatura. Al final del Eemiense baja mucho antes la temperatura que los niveles de CO2. A finales del Pleistoceno, Younger Dryas, sube la concentración de CO2 y baja la temperatura. Ya en el Flandriense u Holoceno pese a que ha habido una tasa de CO2 baja constante, hubo un período cálido en el Holoceno Medio, Máximo del Holoceno; y otro período cálido en la Edad Media, 900 dc; pero también hubo la Pequeña Edad de Hielo, 1300 dc; el calentamiento global, 1850 dc; y en el siglo XX, con el CO2 aumentando, se registró un período frío entre 1940 y 1970. Tengo muy en cuenta en este análisis el hecho de que cuanto más atrás vayamos en el tiempo geológico, menos intensidad nos encontramos de radiación solar. Pese a ello, mantengo la desvinculación entre CO2 y oscilaciones de temperatura. Una cosa es la concentración de CO2 atmosférico, un gas traza, y otra muy diferente y en ocasiones dispar, las oscilaciones de temperatura media de la Tierra.

No se puede aceptar que haya cambio climático habiendo subido la temperatura media solo un grado centígrado en unas cuántas décadas (Klaus Hasselmann). En todo caso y con moderación, se puede hablar de calentamiento global. Respecto a las glaciaciones, es una completa falacia aquello que nos enseñaban en la EGB, que hubo 4. Las perforaciones en Groenlandia, en Vostok-Antártida o en las del Proyecto EPICA, también en la Antártida, han identificado 8 glaciaciones solo en los últimos 750.000 años. Eso demuestra una glaciación cada 100.000 años con etapas interglaciares cálidas de 10.000 años. Mientras que el IPCC vincula compulsivamente el calentamiento global al CO2, la ciencia seria lo atribuye a la radiación solar y a otros fenómenos coadyuvantes como el vulcanismo, las corrientes oceánicas y los cambios en el albedo. También a la distancia Sol-Tierra, que varía en ciclos de 21.000 años entre el 1 y el 5% del valor medio. Además, a la inclinación del eje de la Tierra sobre el plano de la elíptica, que varía en ciclos de 40.000 años; a la precesión equinoccial cada 26.000 años y a la excentricidad de la órbita cada 100.000 años. Asimismo, la temperatura de la Tierra ha estado afectada por la posición relativa del Sistema Solar en la espiral de la Vía Láctea, posición que exponía a nuestro planeta a diferentes intensidades de radiación cósmica galáctica por pasar por zonas con numerosas explosiones de novas y supernovas, que en ciertos períodos fue 100 veces más elevada que el promedio.

Incidiendo sobre el maldito CO2, digo maldito porque así lo califica el globalismo mundial y la corrección política al uso, recuerdo que cuando aparece explosivamente la vida, en el Cámbrico, el gas traza existía en 7.000 ppm, con una temperatura media global que había en la Tierra de entre 20 a 25º centígrados. Las hordas sectarias gretathumberianas no explican la coexistencia en el Cámbrico de las 7.000 ppm de CO2 con los 20º centígrados de temperatura media que tenía la Tierra entonces. Se limitan a argumentar torpemente que la radiación solar en aquella época era un 4% inferior a la actual, obviando que, si aplicamos la proporcionalidad del Cámbrico, culposa, del CO2 a 2019, en vez de nuestros actuales 14º de media global deberíamos tener entorno a 1º centígrado, si el CO2 tuviera algo que ver con la temperatura. O, por el contrario, si calculamos proporcionalmente, y bajo la óptica de los gurús demonizadores del CO2, la temperatura que debería haber existido hace 400 millones de años en base a la que tenemos hoy con nuestras 415 ppm, resulta que en el Cámbrico debería haber habido una temperatura de 236º centígrados, algo que resulta de locos. En todo caso, montar el numerito mundial de que el aumento de unas 100 ppm de CO2 en los últimos 150 años es el causante de un cambio climático que tiene a la Humanidad y a otras muchas especies al borde de la extinción es, verdaderamente, de risa.

¿Se está calentando la Tierra?, sí.

¿Cuánto?, muy poco hasta el momento.

¿A qué ritmo?, a uno similar a otros cambios de temperatura recientes. Al decir recientes me refiero al de hace, por ejemplo, 400.000 años que es cuando Groenlandia no tuvo hielo y ya los humanos de Burgos (Atapuerca) hablaban; o al del Máximo del Holoceno, desde 6000 años ac hasta 2500 ac, donde la temperatura media global fue de 2º a 3º más que la actual y los egipcios construían las Pirámides; o al del período cálido medieval, desde 900 dc a 1300 dc, donde la temperatura media global fue de 2º centígrados superiores a la actual. Por cierto, en estos tres ejemplos que acabo de citar, la concentración de CO2 atmosférico permaneció estable y la Humanidad no se extinguió.

¿Es el causante del calentamiento global el CO2, tal y como afirman la ONU, el IPCC y todos los chiringuitos montados ad hoc?, no.

¿Tiene la culpa el ser humano del calentamiento global y del supuesto, pero falso, cambio climático?, no.

Conclusiones

Utilizando el miedo de la población, sirviéndose de su ignorancia, usando técnicas de información alarmistas y manipulando hasta la extenuación, la ONU tiene montado el negocio más importante del mundo, superior al que generan todas las drogas juntas. A cuenta del cuento del calentamiento global y del cambio climático, la ONU se erige en líder, justifica su interesada existencia y marca inexcusablemente el camino para intervenir directa e indirectamente en la comunidad internacional. Fuerza a establecer cuotas, impuestos y sanciones, generando una inmensa economía de la que participa activamente y se lucra como nadie. Monta un gigantesco chiringuito organizando, por ejemplo, cumbres del clima en las que confluyen lobbies que prosperan en el nuevo orden mundial. Y, desde la óptica política, ¿quién es esencialmente intervencionista? Por supuesto el socialismo. El socialismo globalista que adoctrina e interviene en todas las facetas de los seres humanos para dirigirlos, sin distorsiones ni discrepancias, hacia donde interesa a las élites gobernantes. Sí, el socialismo entiende como oportunidad de supervivencia la mentira del dramático cambio climático, habida cuenta de su demostrado fracaso total en sus 100 años de historia. Intervenir para supervivir. Y si hay alguna duda respecto a estas últimas afirmaciones políticas que expongo, valga como demostración la reciente invasión de una tienda de moda en Madrid por activistas perroflautas, cuyo dueño es el que dona a la sanidad pública equipos de diagnóstico para el cáncer de mama. ¿Quién criticó ferozmente esas donaciones? La progresía que enarbola el talibanismo medioambiental.

Menos mal que algunos sabemos que, aunque aumente algo más el CO2 atmosférico, nada tendrá que ver dicho aumento con el calentamiento global que pudiera seguir habiendo y que, solo llegaríamos a asfixiarnos si el icónico y diabólico gas traza llegara a 30.000 ppm, siendo un consuelo que, aunque llegue a las 7.000 ppm del Cámbrico, podríamos seguir respirando. Por otra parte, no puedo terminar este artículo sin rendir tributo, en contra de lo que mantiene la ONU, al CO2. La masa vegetal del planeta Tierra me lo está agradeciendo, mientras repaso The Secret Life of Plants, de Peter Tompkins y Cristopher Bird, escuchando por supuesto a Stevie Wonder.

Sigfrid Soria del Castillo-Olivares

Licenciado en Educación Física. Máster en Dirección y Gestión de la Seguridad y las Emergencias. Funcionario de Carrera, Cuerpo de Profesores Agregados de Bachillerato. Director General de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias en la VI Legislatura. Diputado en el Parlamento de Canarias en la VII Legislatura.

Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

Sigfrid Soria
Autor: Sigfrid Soria
Licenciado en Educación Física. Máster en Dirección y Gestión de la Seguridad y las Emergencias. Funcionario de Carrera, Cuerpo de Profesores Agregados de Bachillerato. Director General de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias en la VI Legislatura. Diputado en el Parlamento de Canarias en la VII Legislatura por el Partido Popular.
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