Opinión | Ramiro Grau

Los CDR son una organización criminal, y deben ser sancionados penalmente

cdr 21 d

Decía el actual Presidente del Consejo General del Poder Judicial, que teníamos una Justicia acostumbrada a perseguir a los robagallinas, es decir la criminalidad de bagatela, los juicios de faltas y demás chorradas.

Lamentablemente, es así. La sociedad ha ido evolucionando, en muchas ocasiones a peor, y los criminales disponen de una serie de medios tecnológicos, informáticos, etc., a los que la administración de justicia no ha sabido adaptarse, o lo está haciendo, pero siempre detrás del delito y de los delincuentes.

Hoy estamos viendo, por desgracia para todos, como se intenta colapsar la segunda mayor ciudad de España, e incluso la práctica totalidad de Cataluña, por parte de una organización ilegal, e incluso delictiva, llamada los CDR, o Comités de Defensa de la República… Por cierto, no sé a qué república se refieren, pues España es una monarquía.

Supongo se referirán a una proyectada y quimérica república catalana, que hoy por hoy, solo existe en su imaginación, aunque de seguir así las cosas, es muy posible que a medio plazo podamos ver el nacimiento prematuro de esa nueva nación, fuera de la Unión Europea, fuertemente endeudada, y en manos del judaísmo internacional, que es quien más ha apoyado, y seguramente lo sigue haciendo, pero en la sombra, su nacimiento.

Estamos viendo, en un día laborable, la presencia de miles y miles de encapuchados, que o bien están en el paro, son estudiantes o funcionarios de la Generalidad, “autorizados” para guerrear, o más bien dar por el culo, debidamente exhortados a ello por Torra, ese desequilibrado que preside la Generalidad catalana…, antes de que tenga que asumir las responsabilidades penales y políticas correspondientes.

Creo que fue el Rey Carlos III quien prohibió la presencia de embozados por las calles, pues en aquella época era bastante habitual enfundarse en la capa, y entre la capa y el sombrero, calado en la cabeza, y la escasa luz existente en las calles, muchos delincuentes, cometían delitos, asesinando a otras personas, muchas veces por encargo, ajustes de cuentas, atracos, asuntos de faldas, cobraban deudas de forma violeta, etc.

Vemos con sorpresa la aparición de bandas de encapuchados, y estos CDR son una prueba de ello, sin que nadie les diga nada, les identifique debidamente, o detenga, en su caso, sancione administrativa o penalmente, en fin, se aplique la Ley, con todas sus consecuencias.

No podemos vivir en una sociedad donde unos vamos de cara, y otros se tapan la cara, para poder agredirte impunemente, “marcarte” como un objetivo, señalar tu casa o lugar de trabajo, tu coche, y hasta a tu esposa e hijos…

Ante la total pasividad de los mozos de escuadra, que disfrutan de unos salarios similares o incluso superiores a los de una persona con carrera, maestros, médicos, profesores, etc., creo ha llegado el momento de suprimir ese cuerpo, mediante su integración en la guardia civil y/o policía nacional, de forma que el Estado recupere las competencias de orden público, que nunca debió transferir, pues si algo caracteriza y define al Estado es su derecho legítimo al monopolio de la violencia, si preciso fuere.

Los españoles bien nacidos, que respetamos a los demás, y también queremos ser respetados en nuestros derechos y libertades básicas, no podemos seguir tolerando esta situación.

Y visto que el Rey ni está ni se le espera, y que el Ejército sigue acuartelado, cobrando sus sueldos, trienios y ascensos automáticos, alguien tendrá que hacer algo.

La única duda que tengo es: ¿quién será ese alguien…?

Ramiro Grau. Abogado, Profesor Universitario de Derecho y Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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