Opinión | Ramiro Grau

Estudiantes y fiambreras

fiambrera escolar

Acabo de leer en la prensa que a los chicos que vayan a la escuela con la comida de casa, posiblemente por no poder pagar los menús escolares, piensan cobrarles en algunas comunidades autónomas la friolera de 3,80 euros diarios, en concepto de “vigilancia y desgaste de material”: mesas, microondas para calentar los alimentos, etc. En resumen, unos ochenta euros mensuales, que multiplicados por nueve meses del curso académico, hacen un total de más de setecientos euros anuales. Y eso por un solo hijo, que habrá familias con dos o más niños en edad escolar.

¿Qué nos está pasando? Somos incapaces de reducir el gigantesco estado autonómico, que amenaza con hundir lo que queda de España, o suprimir parte de los centenares de miles de cargos políticos, muchos de ellos absolutamente innecesarios, pero no tenemos reparo alguno en seguir esquilmando a las clases sociales más desfavorecidas, aquellos que subsisten con cuatrocientos euros mensuales, o que, incluso, carecen de ingreso estable alguno, pues han agotado las prestaciones del desempleo, y aún no pueden jubilarse.

El menú escolar en la mayoría de las comunidades autónomas oscila entre los cinco o seis euros diarios, por lo que la diferencia entre comer en la escuela o llevarse la fiambrera –me niego a llamarla tupper, como hacen los pijos- es realmente escasa. Y si estas familias no pueden pagar el menú escolar, tampoco podrán abonar la nueva tasa…

¿O es que pretendemos que estos niños más desfavorecidos no coman, para evitar tener que hacer ese desembolso?

En lugar de ampliar las becas de comedor, para dar cobertura a todas las familias desfavorecidas, con preferencia para las españolas, dicho sea de paso, se pretende cobrar a quienes no pueden hacer frente al recibo mensual del comedor escolar, por unos gastos y servicios muy inflados, y que no se corresponden con el gasto real y objetivo.

Creo que todos entenderíamos el cobro de una tasa reducida, por ejemplo un euro diario, por la vigilancia, limpieza, gasto de energía eléctrica, microondas, etc., pero de una manera testimonial, para que los padres participen de alguna manera del coste real y efectivo de las instalaciones escolares. Pero establecer costes más elevados creo supone un enriquecimiento injusto de las administraciones públicas, a costa de los más débiles de nuestra sociedad.

En Aragón, la comunidad donde vivo, el menú escolar es de los más caros de España: seis euros con ochenta y tantos céntimos diarios, lo que supone unos ciento cincuenta euros mensuales. Mientras tanto los diputados autonómicos y personal del parlamento aldeano comen en el restaurante de las Cortes de Aragón un menú que es prácticamente a la carta, dada la variedad existente, por sólo tres euros… Lógicamente está subvencionado por nuestros bolsillos. Para eso si hay dinero, pero no para ayudar a las familias necesitadas. ¿Qué mierdocracia es está…?

Ramiro Grau. Abogado, Profesor Universitario de Derecho y Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

Ramiro Grau
Autor: Ramiro GrauWebsite: https://www.ramirograumorancho.com/
Ramiro Grau Morancho nació en Laguarres (Huesca), en 1957. Graduado Social con Premio Extraordinario Final de Carrera y Licenciado en Derecho, por la Universidad de Zaragoza. Titulado Superior en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá. Licenciado en Ciencias del Trabajo por la Universidad Internacional de Cataluña. Diploma de Estudios Avanzados, DEA, en Derecho, por la Universidad Abad Oliba, de Barcelona. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Abogado. Autor de veintinueve libros, algunos con varias ediciones. Escritor y colaborador de varios diarios digitals, medios de comunicación social y revistas jurídicas especializadas, con miles de artículos publicados.
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