Opinión | Ramiro Grau

España tiene 18 directores generales de carreteras…, pero no hay dinero para arreglar las carreteras

autopista destrozada spain

Hace unos días se designó al nuevo Gobierno de Aragón, como ha sucedido en las otras dieciséis autonomías, y todas se apresuraron a nombrar a sus respectivos directores generales de carreteras, que hay mucha gente que colocar…

Pero, en cambio, no hay dinero para renovar las carreteras, parchearlas, limpiar los márgenes, o incluso renovarlas totalmente.

Paradojas de la vida y, sobre todo, de la España actual.

Siempre digo que Kafka tendría que haber sido español.

Tenemos 18 nuevos directores generales de carreteras -¡será por directores generales!-, todos con su gabinete, su jefe de gabinete, sus asesores, personal de secretaría, normalmente nombrado a dedo, chófer y coche oficial, etc., -hoy en día si no tienes coche oficial es que eres un mierda-, pero claro no hay dinero para lo importante, que es mejorar la red viaria.

Al fin y al cabo, la función crea el órgano, y no al revés.

En Aragón a primeros de mes, el partido que ha “ocupado” la consejería correspondiente, la CHA, Chunta Aragonesista, se ha apresurado a nombrar un nuevo director general de carreteras, que cobrará desde el día siguiente de la publicación de su nombramiento en el BOA, Boletín Oficial de Aragón, no desde la fecha de la toma de posesión, que sería lo correcto, desde el derecho administrativo.

¿Pero a quién coño le importa el Derecho, y menos el derecho administrativo, que es un tostón, a estas alturas de la vida, y cuándo España –y Aragón- caminan cuesta abajo, y sin frenos…?

Pero en otros muchos casos –vid. los BOA del mes en curso-, los nombramientos producen efectos desde su firma, es decir ni se espera a que se publiquen en el BOA, ni mucho menos a la toma de posesión, y comienzo efectivo de la prestación de servicios…, pues por lo visto hay mucha necesidad de cobrar cuanto antes, que la necesidad aprieta mucho, y, al fin y al cabo, las administraciones públicas son el “botín” de los vencedores en las elecciones.

¡Cada vez comprendo más a los que dicen que ir a votar solo sirve para legitimar el sistema, pues les da una fuerza y un apoyo del que, realmente, carecen, siendo la abstención una enmienda a la totalidad del sistema!

(De cualquier forma, yo me inclino más por el voto en blanco, para dar a entender que uno no es un vago redomado, sino un ciudadano consciente, pero que no se fía de ninguno de los partidos o partidas que hay en “oferta” electoral…).

¿España puede seguir manteniendo 18 estructuras distintas de Estado, la del Gobierno central y las 17 autonómicas, o deberíamos reducir este macro estado y reinos de taifas, que amenazan con engullir todo el dinero público…?
Las autonosuyas es lo que tienen, que acabarán con todo, incluidas nuestras pensiones futuras, si no se pone coto o remedio a este despilfarro de los recursos económicos, siempre insuficientes, y más en épocas de crisis, como la actual.

Ramiro Grau. 
Abogado, Profesor Universitario de Derecho y Académico de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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