Opinión | Ramiro Grau

El golpe de Estado catalán

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La celebración ante el Tribunal Supremo del juicio del proceso separatista catalán, donde se enjuicia la posible responsabilidad penal de los Consejeros de la Generalidad no huidos, y altos cargos del gobierno catalán, Presidenta del Parlamento autonómico, etc., me está resultado francamente sorprendente…

A juzgar por el testimonio de los principales actores acusados, repito, los no huidos, parece que todo iba en broma, que fue una “representación” teatral más, de esas a los que ya nos tienen acostumbrados los catalanes, que hacen como los británicos con la UE: se van, pero sin querer irse.

Quiénes vivimos con gran zozobra e inquietud por el futuro de España –y de Cataluña- esos días aciagos, tenemos una visión muy distinta de lo sucedido, que en nuestra modesta opinión, fue un auténtico golpe de estado…, aunque incruento, a Dios gracias, y es que los separatistas no se han caracterizado, precisamente, por su valor.

Vemos como los fiscales, escogidos entre los más brillantes del gremio, dicho sea de paso, están haciendo un papel más bien anodino, como si hubieran recibido instrucciones para no cargar demasiado las tintas, o la abogada del Estado produce vergüenza ajena, pues no se sabe ni la causa.

Aunque, dicho sea en su descargo, la actual y sectaria ministra de justicia –en su caso, más bien de injusticia-, no tuvo problema alguno en destituir al abogado del Estado que llevaba el proceso, pues quería acusar por un delito de rebelión, entre otros, y el gobierno actual, aliado con los separatistas catalanes y vascos, no estaba dispuesto a hacerlo…, pues son los que le permitieron acceder a La Moncloa, junto a la cobardía de Rajoy y sus “secuaces”, y digo cobardía por no hablar de traición.

En definitiva, los españoles estamos asistiendo estos días, que se prolongarán hasta ser meses, a la celebración de un juicio que parece notablemente descafeinado, con una abogada del Estado francamente mejorable, y unos fiscales que aunque son los de más categoría de la carrera, tampoco parece que estén dando el do de pecho…, dicho sea con todo respeto, y a resultas de la posible modificación de las conclusiones provisionales y del informe final.

Los testigos –muchos de los cuales debieran haber asistido al proceso, pero en calidad de acusados-, han sufrido una grave amnesia en el año y medio transcurrido desde los hechos…, y los propios políticos con mando en plaza, de repente parece que han empequeñecido a ojos vista de todos, y que no habían tomado ninguna decisión relevante, ya que ellos también eran unos mandados…

Unos “mandados” de esos dos millones –escasos- de separatistas catalanes, que pretenden imponer su santa voluntad por encima de otros cinco millones de catalanes, y de cuarenta millones más de españoles.

Siempre pienso, y digo, que aunque una parte de los catalanes quieran suicidarse, situarse fuera de la Unión Europea, y convertirse en una nueva Albania comunista, los cuarenta y cinco millones restantes de españoles y catalanes españoles, no les vamos a dejar, pues son nuestros hermanos, y como tales, queremos lo mejor para ellos.

Y, desde luego, no estamos dispuestos a ser simplemente sus primos, esos primos que quieren que les paguen la juerga, mientras gastan todo lo que no tienen, con la seguridad de que el resto de España “proveerá”.

En fin, termino ya. Creo haber cumplido con el deber de explicar a la opinión pública una gran parte de lo que sucedió en aquellos aciagos meses, los que van desde septiembre de 2017 hasta enero de 2018, para espanto y espasmo de las nuevas generaciones.

Extracto de 'El golpe de Estado catalán', el nuevo libro de Ramiro Grau

Ramiro Grau. Abogado, Profesor Universitario de Derecho y Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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