Opinión | Ramiro Grau

Casos y costas. La banca nunca pierde

costas judiciales

Me empiezo a repetir como el pepino, posiblemente por razones de edad, pero ya he dedicado varios artículos al tema de los abusos bancarios, las condenas en costas, la “industria del pleito”, etc.

En el hipotético, pero improbable, supuesto de que haya alguien interesado por estos temas, puede escarbar por Internet y encontrarlos, pues si algo consiguen mis artículos, por razones que ignoro, es pasar inadvertidos. Igual que mis libros, dicho sea de paso…

Estamos viendo estos días, sobre todo en diarios jurídicos, como la banca, o el quinto jinete del Apocalipsis, ha emprendido una cruzada contra las costas judiciales…, sobre todo ahora, que tienen que pagarlas ellos.

Les parecen totalmente injustas, aunque durante los años pasados, en que la mayoría de las condenas en costas eran a su favor, les parecían ¡lo más justo del mundo!

Visto el gran poder que en España en particular, y en el Mundo en general, tiene la banca, el capitalismo internacional, y el judaísmo en realidad, es muy previsible que se modifique la legislación procesal, para adecuarla a sus “exigencias”, y no tardando mucho…

Al fin y al cabo, los diputados y senadores no son más que meros comparsas, unos simples peones del auténtico poder que rige el mundo, que es el económico.

Si sabemos que la legislación permite una condena en costas de hasta un tercio de la cuantía del pleito, y que muchos litigios son de formulario, que una simple secretaria del despacho puede poner la demanda correspondiente…, resulta obvio que la condena en costas es abusiva y excesiva.

Y si vemos que los colegios de abogados en el 95% de los casos, por lo menos, le dan la razón al abogado que presenta la jura de cuentas, pues parece evidente que el sistema no es justo, ni mucho menos.

Por no hablar, que también, de las empresas dedicadas a poner miles y miles de demandas, todas de formulario, por supuesto acogiendo reclamaciones justas, dudosas y peregrinas, de millones de españoles mayores de edad, que se supone sabían lo que firmaban, ante Notario…, pero que ahora aducen que son tontos, y no se enteraban de nada.

¿Incumplían los notarios sus obligaciones de información a los firmantes, engañaban los bancos a los aspirantes a obtener créditos, hipotecas, etc., en condiciones “muy favorables”, por ser clientes nuestros…, o es que la gente se hace el tonto cuándo le interesa?

Posiblemente se den los tres supuestos.

La abogacía tiene una gran parte de culpa de esta situación, pues no debería permitirse operar como abogados a empresas dedicadas a poner demandas a lo loco, sin negociar nada, intentar llegar a acuerdos con los bancos, etc., en definitiva realizando la verdadera labor por la que el abogado se dignifica, y añade valor a su trabajo: evitar el pleito, y no buscarlo a lo loco, para aumentar sus beneficios (y, de paso, atascar los juzgados, hasta extremos realmente de auténtica congestión judicial).

En definitiva, entiendo, como suele suceder, que a las dos partes les asiste parte de la razón:

Ya sabemos que la banca nunca pierde, pero habida cuenta de que siguen ganando dinero, y en cantidades millonarias, parece evidente que ahora tampoco pierden dinero… Es posible que ganen menos que en los años pasados, pero siguen generando beneficios millonarios, a base de comisiones excesivas y abusivas, una drástica reducción de plantillas y cierre de miles de oficinas, etc.

Podríamos decir que la banca está “contribuyendo”, y mucho, a la próxima quiebra de la seguridad social, jubilando anticipadamente a miles de trabajadores, simplemente para conseguir mayores beneficios, al reducir sus gastos de personal, pago de seguros sociales, etc.

¡Vamos, que no piensan más que en su propio beneficio, y la sociedad española, y el bienestar de sus trabajadores, les importan una higa!

Ramiro Grau. 
Abogado, Profesor Universitario de Derecho y Académico de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y poder ofrecerle contenidos o publicidad de su interés. Si continúa en la página, consideraremos que acepta su uso.