Opinión | Pilar Enjamio

Violencia niño, hombre, mujer y anciano, ¿a qué teléfono llaman?

hembrismo hombre maltratado

Un nuevo suicidio masculino esta semana pero no importa, es un hombre y no existe ningún teléfono de ayuda y asistencia. Su rastro ha desaparecido en una ley que es corrupción absoluta como es la ley de violencia de género.

Vemos con asombro como Juana Rivas pide nuevamente dinero y la Junta y asociaciones siguen ayudando.

No hay nada más machista, ese término que tanto usan estos gremios feminofanáticos que pedir dinero, porque demuestra ineptitud o incapacidad para regir y controlar una vida y ser independiente. Mucho menos para dar estabilidad y equilibrio a unos hijos. El victimismo es un arma mediocre y pura farsa en aras de un fin.

Una mujer libre debe ser independiente y eso mismo, libre. Desobedecer órdenes judiciales, secuestro y sustracción internacional de menores son algo muy grave como para que un gobierno lo respalde.

Ha ido a televisión Juana Rivas y se le ha tratado con respeto a pesar de y convirtiéndola en heroína.

Estos días hemos visto la forma más grotesca y nulo respeto por el caso de un hombre que no entregó a su hijo en unos días. La policía actuó rápido no ante tanta contemplación como tuvo con Juana Rivas.

Para justificar estas actuaciones se legisla tomándola como modelo y justificando una protección de sus hijos a que no fueran maltratados y no terminasen asesinados como ocurrió con Bretón. Esa afirmación es de lo más rastrero porque a la vista está la protección y equilibrio y el amor les ofrece Francesco Arcuri a sus hijos. Doy fe de ello.

Esta ley injusta y puro nazismo sólo tiene una solución drástica y es negarles el voto a partidos en casamiento íntimo o matrimonio de conveniencia, ya que se mueve dinero. En toda sociedad liberal y demócrata todos tienen derechos y deberes, sin discriminación de sexo y porque la violencia no tiene género.

Si un hombre se suicida es un problema mental o depresivo pero si un psicópata asesina o daña es violencia de género, indistintamente sea pareja o no. Un psicópata no asesina por ser mujer sino que da igual el sexo. Y hay también mujeres psicópatas ya que la enfermedad o desequilibrio mental no es machista ni feminista sino que afecta al cerebro del ser humano.

Basta la palabra de una mujer, sin comprobarlo, para que un hombre entre en prisión. Y el hombre ninguneado y sin opción a voz ni voto sólo para darle el voto a los políticos impresentables y amorales.

Y el menor en el último escalafón, relegándole al último plano, negándole a su padre, ese pilar tan importante y trascendente, fundamental en su crecimiento y desarrollo. En ocasiones se ignora su madre tenga bipolaridad, esquizofrenia o se invente un maltrato por no superar una ruptura, en una especie de revanchismo.

Estos días me piden ayuda psicológica y orientación muchos padres, a los que veo sufrir enormemente. Y yo afirmo e insto a los políticos que tengan la dignidad de irse mientras muchos componentes de una sociedad que dicen gobernar, se quitan la vida. Sin teléfono de ayuda, sin asistencia y es prioridad igual que la auténtica mujer maltratada que tampoco protegen. Su proyecto político es un fracaso mientras no sepan ver que todos existimos en igualdad, seamos hombres o mujeres.

LA VIOLENCIA A LA MUJER, AL HOMBRE, AL NIÑO, AL ANCIANO REQUIERE SU ESPACIO Y DE FORMA URGENTE.

Pilar Enjamio. Psicólogo
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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