Opinión | Pilar Enjamio

Síndrome Emperador adolescente con origen en la alienación parental

sindrome emperador

El síndrome emperador o síndrome de la tiranía que ejerce el menor o adolescente tiene su origen, en numerosas ocasiones, en el síndrome de alienación parental. En este caso el maltrato es unilateral y hacia el hombre o padre ejerciendo un control o dominio espeluznante que lleva incluso al maltrato.

En estos menores se da una baja tolerancia a la frustración, un muy bajo nivel de resiliencia. Magnificación de sus derechos que están siempre por encima de los demás y si sus deseos o expectativas no son cumplidas en el aquí y ahora, se dan brotes de agresividad, rompiendo objetos, muebles,móviles y, lo peor, agrediendo verbalmente y físicamente.

Se creen el centro del mundo y de ahí nadie los baja. Jamás ellos son culpables y justifican todos y cada uno de sus actos para distorsionar la realidad y buscar culpabilidad en el otro, el objeto de su ataque. Vía cercana y conducente a la psicopatía al aumentarse esta inicial carencia de empatía hacia los demás. No basta con la consecución de algo sino que se crea un círculo vicioso y cada vez piden más y más como si de una ludopatía incontrolable se tratase.

En cierto modo es un juego, un juego con los demás para superar sus traumas y carencias de un pasado. Su carácter tiene una característica de tristeza y ansiedad. A veces hay rivalidades con los hermanos que empiezan como sustracciones pasajeras apropiándose de algo como reclamando afecto. Hay un fallo, un error monumental en la percepción de sí mismo y más en la apreciación de los demás y del entorno provocando una inadaptación o comportamiento antisocial .

Cuando se hurta o roba su origen es una insatisfacción o angustia vital aliviada de forma pasajera al quitar algo a alguien y de este modo ser superior. Es común la interiorización de una frase dictatorial de si no me das algo, yo me lo tomo. La manipulación mental en el síndrome de alienación parental crea o magnifica este trastorno o anomalía al crear un padre como monstruo, como enemigo al que hay que retar de forma continua. Esta tiranía no es reductible solamente a la figura paterna sino al resto del contexto y relaciones sociales.

Siempre con la verdad que, como profesional, te da la realidad de la experiencia. Dejémonos de afirmar que el origen del síndrome emperador es simplemente la familia consentidora y permisiva que mima al niño y no le hace ver que no todo es el aquí y ahora y que el esfuerzo es la mejor motivación para la consecución de un fin. También el SAP o síndrome de alienación parental es un origen certero de este reinado y dictadura pero en una dirección, hacia el padre, y no hacia la persona contaminante y desequilibrante de una mente en desarrollo.

Pilar Enjamio. Psicólogo
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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