Última actualizaciónLun, 06 Jul 2020 10pm

Opinión | Pilar Enjamio

El síndrome de la silla vacía en Navidad

 cena nochebuena familia

He escrito en varias ocasiones sobre este síndrome de la ausencia del que no está, pero siempre es actual en Navidad. También se extiende este concepto de silla in visible, metafóricamente hablando, a quien a pesar de estar a nuestro lado, no es afín a nosotros o su discurso acaso sea monotemático. He conocido el caso de un hombre perdió a su compañera de vida y años después lo superó con el nacimiento de una nieta. En su mente sostenía que cada beso y caricia de su nieta era sentido doblemente y llevaba el alma y la caricia y beso de su mujer.

Navidad, para los creyentes, es nacimiento, es vida todo lo contrario al sufrimiento y angustia de familias han sufrido pérdidas trágicas. A muchos no nos importan las luces ni los centros comerciales y por ello no felicitamos Navidad sino un nuevo año, el inicio de una nueva era, de renacer, resurgir, de esperanza, de lucha. Mi pluma enmudece con cada tragedia y que a mí también me ha tocado pero saco fuerzas de la nada para dar VOZ y exista JUSTICIA. Un año terminará y otro comenzará. Que renazca en los hombres el espíritu de solidaridad, cooperación. Que nuestro corazón latiese un poquito más y con más fuerza en una era en que impera el conformismo, narcisismo, relativismo. Se ha abandonado la fe, la caridad, las buenas costumbres, somos marionetas inmersas en una sociedad narcisista y patológica.

Soledad en el mundo, entre la multitud. Brindemos por la apertura del Alma, de los sentimientos, y sencillamente, porque no habitamos aislados. Somos ciudadanos del mundo que debemos construir día a día, minuto a minuto, alma con alma, corazón con corazón, ilusión con ilusión y entrelazándolo todo viviremos mejor. Yo pido empatía y derechos humanos siendo el primero el respeto a la vida. Que los seres humanos, hombres, mujeres, ancianos, niños, sean respetados por igual y su vida sea protegida por los Estados.

Tenemos un panorama político desalentador, corrupción, gobernantes psíquicamente con patologías graves, narcisistas que priorizan su bienestar propio al interés común de los que dicen gobernar y desgobiernan. Esperamos un milagro y volver a recobrar fe e ilusión en el futuro, algo impensable en políticos actuales. Y porque para quien no llega a fin de mes o es un sin techo tampoco hay alegría en Navidad.

Pilar Enjamio. Psicólogo
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL


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