Opinión | Pilar Enjamio

Sánchez e Iglesias, un idilio sin futuro ni a corto ni a largo plazo

pedro sanchez pablo iglesias

Desde el inicio se veía una relación de conveniencia pero claro, está lo que conviene al uno no le conviene al otro. En la realización de conductas y tomas de decisiones influye de una forma crucial la personalidad y muy peligroso si las conductas son de dos narcisistas, porque los dos quieren la cima.

Sánchez besa los pies de Pablo y cede en varias peticiones porque de ello se desprende el éxito de su investidura y seguir en el podio político de un país. Iglesias pretende con descaro y a sabiendas que cuenta con el menor número de diputados exigir como si fuese un ganador con deseos de presencia en la vida política rocambolescos y no merecidos. Todo ello al más puro estilo de chantajeo y mercadeo. Rasgo psicopático de cosificación de la persona que simplemente es el medio en este instante de carambola para un fin.

Cuando hay diferencias irreconciliables es mejor romper una relación porque su toxicidad futura será de gran magnitud. Todo ello hace ver el rasgo más común en la mayoría de los políticos que es el bienestar propio en detrimento del bienestar común como debiera ser la primacía de este último.

Como he dicho en anteriores ocasiones, el denominado síndrome de Hubris o la enfermedad del poder con su carácter tremendamente obsesivo y ambicioso. Como la peor de las drogas generando dependencia y ansiedad.

Los perfiles de los políticos son pieza clave en cuanto pueden llevar a todo un país al caos o, contrariamente, al progreso. No se trata de un juego de colegiales o los caprichos de uno sino un acuerdo con madurez y que, en este caso, de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias es imposible sea a corto o a largo plazo.

Escalar, usurpar cargos no corresponden en justicia porque no son merecedores de los mismos. Las encuestas del CIS, tan trucadas con el fin de manipular a la población y, de este modo, influir en el voto, se distan la realidad ante el miedo a nuevas elecciones.

Sostienen un mayor número de votos para el PSOE, que no lo creo, pero a la vez temen perder poder. Paradójico. UN PAÍS NO SE MERECE UN JUEGO DE NIÑOS. Uno dice esto es mío y el otro dice no, que es mío. Egoísmo, puro egoísmo sabedores Podemos de su descalabro electoral y ahora hay que aprovechar la coyuntura para entrar en el poder por la puerta de atrás y con minoría de votos.

Pilar Enjamio. Psicólogo
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL


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