Opinión | Pilar Enjamio

Niñez adulta es antinatura y desequilibrante

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Es asombrosa la educación o lo que muchos llamamos patología de la educación donde los niños juegan y creen ser adultos.

Aberración ya constituyen los matrimonios de menores, niñas de nueve o diez años e incluso menos obligadas a casarse con hombres mayores que podrían ser sus padres o abuelos. Peligros con embarazos cuando están en pleno desarrollo, todavía sin completar su desarrollo físico y, mucho menos, el psíquico.

Sin defensa, sin escapatoria, pero la civilización, todos debemos oponernos y proteger a la infancia. El énfasis actual en una sexualidad súper magnificada nos lleva a niñas de apenas 8 años con labios pintados, minifaldas, tacón, en poses sexis y provocativas que ya se creen modelos y su finalidad en la vida es gustar al otro cuando antes de que los otros te quieran hay que quererse a sí mismo.

Ser alguien importante en la vida más allá de la mera superficialidad del aspecto físico del que se les convence es el arma del triunfo. Así surgen la anorexia y la bulimia que en ocasiones pueda causar la muerte. La obsesión de la delgadez no comer o sufrir una bulimia comer cantidades exageradas lesionan estómago, esófago como un pollo entero, un kilo de manzanas para posteriormente vomitar y así generándose un círculo vicioso de difícil recuperación en ocasiones y con complejos y autoestima a ras de suelo además de un bajo nivel de resiliencia o baja tolerancia a la frustración-Mayores y adultos en la niñez sin quemar etapas como nos dicta la biología y la naturaleza.

Uno va creciendo y el nivel hormonal va cambiando en la pre y adolescencia con el interés por la sexualidad, por el conocimiento del cuerpo. Ver niñas de siete años con poses atrevidas y eróticas y que con otras personas intercambian fotos es destruir la infancia, es llevar al desequilibrio psíquico, vía a la pederastia y pedofilia y destrucción de ese ser adulto que se irá creando poco a poco, a su tiempo.

No es de extrañar con la actitud de quienes quieren implantar clases de sexualidad de cero a tres años. Pseudo-educar a mentes moldeables, flexibles y crear seres a su antojo e ideología. El peligro de una infancia adulta es más que evidente es destruir la vida en sus distintas fases y etapas.

Pilar Enjamio. Psicólogo
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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