Última actualizaciónSáb, 04 Jul 2020 10pm

Opinión | Pilar Enjamio

Ludopatía y psicopatía no son excluyentes

ludopatia

Se habla mucho, acaso demasiado, en las televisiones de la joven drogaba con burundanga a su padre, abuelo, hermana pareja, amistades para, de este modo extraer dinero para su adicción al juego.

De todos modos, observando su conducta y actitudes vemos rasgos en ella de sociopatía, de desequilibrio psicológico más allá del juego.

Es evidente que un ludópata no es un psicópata, pero un psicópata puede tener además añadido el rasgo de ludopatía. Todo se realiza compulsiva y repetidamente. Se miente para buscar la coartada que no la delate, se trazan planes maquiavélicos para ocultar la verdad.

Si no hubiese sido descubierta continuaría con sus extorsiones y usando burundanga como el medio más eficaz que no deja huella ni rastro además de provocar amnesia de lo ocurrido. Esta cosificación de las personas, de convertirlas en objetos para su finalidad de conseguir dinero y sin empatía ni importarles su muerte son rasgos de psicopatía.

En el hospital el estado de una paciente quizás haga dudar de una borrachera o consumo de drogas o mezcla de ambos, alcohol y drogas. En los mayores puede confundirse con un accidente cerebro vascular, derrame cerebral, embolia o ictus. El daño causado es de una nitidez absoluta.

Por supuesto que la ludopatía es un impulso incontrolable igual que la droga. Genera dependencia y ansiedad extrema su falta. De todos modos, hay situaciones obligan a control como es la estancia en hospitales de enfermos no pueden fumar y no por ello usan métodos que acaban con la voluntad y en ocasiones con la vida de las personas. No importaron en este caso de León los lazos de sangre o familiares entrando todos en el mismo saco y sin importarles lo que pudiera sucederles.

La ansiedad e impulsividad se regula inicialmente con tratamiento farmacológico ayudado con terapia de modificación de conducta. Esta terapia debe de continuar aún sin el tratamiento médico. Hacerle ver las razones y origen de su conducta y descontrol y la forma de dominarlo y enfrentarse al mismo.

Por supuesto hay tendencia a la recaída y es muy importante la voluntad, el querer salir de una situación anómala, inquietante y demoledora para cada víctima sufra o sea diana de una problemática con la que no tiene nada que ver. Simplemente estaba allí en ese momento y ese lugar.

Pilar Enjamio. Psicólogo
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL 


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