Opinión | Pilar Enjamio

Lucía Vivar Hidalgo, un caso muy claro y nada claro a la vez

lucia vivar cartel

El caso de la menor de tres años, Lucía Vivar no sólo no debe archivarse, como ha sucedido, sino que debería existir una investigación muy precisa, clara y exhaustiva, sin cortapisas en la búsqueda de la verdad.

El título de este artículo es muy expresivo y definitorio y es muy claro para los que desde el inicio creímos la intervención de una persona implicada en la desaparición de la niña y posterior muerte y nada claro por creer o sostener argumentos que no cuadran con la lógica y las actitudes y conductas inherentes a una menor de tres años.

Se sostenía que la niña caminó cuatro kilómetros, se quedó dormida en la vía y su muerte fue causada por un traumatismo craneoencefálico al paso del tren. Sin embargo criminólogos y expertos sostienen su muerte fue anterior al paso del tren. Existen dos golpes en la cabeza creados posiblemente por un objeto contundente y obtuso y perpendicular al lateral de la cabeza y el segundo golpe se produjo cuando ya estaba muerta.

Una niña pequeña cuando se desorienta grita y se asusta pero no prosigue y menos cuatro kilómetros y, por supuesto, oiría los gritos de llamada de su familia. Acaso el hallazgo de un bote de cloroformo de acción inmediata y corta, la justa para que alguien se lleve a la niña y no grite. Además no deja huella.

Otro dato es que Lucía no se desprendía de su chupete y este apareció en sentido contrario al camino de la vía porque quizás bruscamente se le quitó el chupete para aplicarle cloroformo. El terreno de la vía y alrededores es peligroso y susceptible de lesiones al caminar en los pies o si hay posibles caídas y sin luz en otras zonas cuerpo.

lucia vivar

La menor no tenía lesiones en los pies lo que sucede cuando no has caminado. Se vió la presencia de una furgoneta y ladridos de perros que se producen cuando ven algo extraño. No se puede permitir existan lagunas e interrogantes en algo tan inexplicable, una tragedia que jamás debe caer en el olvido ni producirse un sobreseimiento ni abandono.

Lucía Vivar Hidalgo merece una justicia justa que sus padres, Almudena Hidalgo y Antonio Vivar piden a gritos por la dignidad de su hija. Somos muchos los que gritamos con ellos cada día, los que recordamos que hay algo muy grave hay que investigar de verdad y no superficialmente ni con argumentos carentes de base. 

Por ética, por moral y porque hay que hacerlo el caso de Lucía Vivar Hidalgo debe hacerse presente de nuevo y con más fuerza para llegar a la conclusión verdadera ,esa que muchos sin saber por qué parecen querer ocultar.

Pilar Enjamio. Psicólogo
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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