Opinión | Pilar Enjamio

La ludopatía, una de las peores drogas

ludopatia

La actualidad nos habla de una joven que usaba burundanga aún a sabiendas de su toxicidad, que puede acabar con la vida del atacado por este veneno, para anular la voluntad y de este modo conseguir grandes cantidades de dinero. Por supuesto todo ello provocado por el poder adictivo cada vez mayor que va generando la ludopatía.

Crea su falta un síndrome de abstinencia similar a la droga más potente a la vez que ansiedad, irritabilidad y agresividad. He visto en mi práctica clínica un caso que se asemeja y es la dependencia de lo esotérico y de los 806 de videntes porque sino sucederá una tragedia o un gran mal. 

Se olvida lo prioritario y la peligrosidad de ciertos comportamientos realizados de forma impulsiva aunque en ellos se atente al patrimonio como a la casa en la que se habita pero, mucho peor, poner en riesgo la vida de otros sean de lazos de sangre o no. Esta impulsividad es incontrolable y por ello constituye un atenuante a nivel judicial.

A pesar de ello las conductas delictivas, sean afectadas de un desequilibrio psicológico o no, deben cumplir condena porque el equilibrio, bienestar y vida de otras personas es sagrado y merece la máxima protección. Se requiere tratamiento farmacológico para frenar esa impulsividad y descontrol, que calme. Todo ello sumado a una terapia psicológica donde se le haga ver las motivaciones de las conductas y las vías y formas para controlar esos ímpetus y desasosiegos que llevan al caos y son tan perniciosos.

La asistencia y ayuda psicológica es primordial y debería haber exámenes obligatorios y preventivos igual que las campañas de detección y prevención cáncer de mama y colon que se realizan habitualmente.

De este modo tendríamos una sociedad más sana y con menos índice de peligrosidad porque los desequilibrios de alguien y sus consecuencias nadie tiene que pagarlos y, mucho menos, que afecten a su integridad física y a su salud. No somos ni deberíamos ser diana de los dardos de nadie. Por ello los estados deben asegurar la protección de la salud física y de forma imperiosa y trascendente de la psíquica.

Pilar Enjamio. Psicólogo
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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