Opinión | Pilar Enjamio

Ilógica hormonación en menor de 13 años con síndrome de Asperger

nino gay

Hace tiempo me hablaron del caso de una menor que adoraba a su padre pero con multitud de impedimentos por parte del entorno materno donde supuestamente se la maltrataba. Hoy vuelve a la actualidad porque una juez, desoyendo los criterios de expertos, aprueba su hormonación.

Totalmente contraindicado en esta etapa de vaivén hormonal y desorientación como son los doce o trece años. El adolescente explora, es inmaduro, no está definido, y máxime si la educación es manipuladora y añade más confusión a este caos hormonal tan típico de la adolescencia.

El futuro y la vida de un ser humano está en juego equilibrando o creando inestabilidad. Todo ello sumado a un trastorno como es el síndrome de Asperger con ese mundo propio y vivencias particulares que deberían ser canalizadas adecuadamente para que otros trastornos no se adosen o aumenten el ya existente.

Observamos atónitos asociaciones de mujeres con un pensamiento unilateral donde no tiene cabida lo dispar y, por supuesto, profesionales no adosados a la causa. Un menor es sagrado e imperdonable lo que adultos, por ignorancia o mal informado, hagan con su vida y su sentir.

Un stress y carencia de relación con la figura paterna en los últimos años generan un estrés magnificado amén que si existe un síndrome de alienación parental se hace odiar al hombre y lo que representa. En todos los casos he visto de jóvenes que ya desde su niñez se sentían encerrados en la cárcel de un cuerpo que no le correspondía y rechazaban su sexualidad, femenina o masculina porque les recordaba lo que no querían ser y les hacía sufrir.

El Juzgado de Primera Instancia número 6 de Terrassa dictó el pasado enero un auto donde autorizaba el tratamiento hormonal de una niña de trece años y con síndrome de Asperger, ignorando los informes de quienes son profesionales y saben mucho de estas temáticas. El expediente lo presenta la Plataforma Transit, el servicio de Promoción de la Salud para personas trans del "Institut Català de la Salut".

Los padres están en desacuerdo y su relación no es fluida por lo que se inicia el proceso judicial llevándose a cabo un análisis forense de la menor ,la opinión de la niña además de un informe del Centro de Salud Mental Infantil y Juvenil (CSMIJ) de la Mútua de Terrassa sobre el tratamiento de la menor.

El informe forense desaconsejaba la hormonación ya que en esta etapa no es consistente la idea de pertenencia al sexo opuesto. Asimismo no se es consciente de las consecuencias de dicho cambio. Es evidente en esta edad predomina la impulsividad frente al razonamiento y los cambios de pensamiento o actitud. Los psicólogos somos conocedores de la influencia de la mente en el cuerpo o soma totalmente influido por un entorno o contexto educacional acertado o desacertado. Los desequilibrios por la carencia del contacto con el padre jamás pueden asociarse a problemas de identidad.

Esta menor no rechaza sus órganos genitales femeninos y quiere ser madre. Este deseo es un rasgo más de una decisión totalmente errónea y que hipoteca el futuro de un ser humano. Ningún caso es igual a otro porque es único y debe ser una decisión clara y en el momento adecuado y nunca imponerlo o inducirlo los adultos -lo precipitado siempre trae consecuencias desastrosas-.

Mi opinión como psicóloga es totalmente contraria a la hormonación en una etapa de impulsividad y además llevando asociado el trastorno de Asperger. Un menor no es un objeto manipulable ni con el que se pueda jugar sino que hay que ayudarle en la toma de decisiones en el momento adecuado.

Pilar Enjamio. Psicólogo
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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