Opinión | Pilar Enjamio

Facebook coarta la libertad expresión mientras acosadores campan a sus anchas

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Es innegable la importancia de Facebook en transmisión de noticias y en contacto con un grupo de tu forma de sentir además de debatir en el sentido amplio y sano de la palabra. La realidad es que cada opinión dispar se convierte en una guerra y en un ataque personal donde parecen sacarse la piel y la vía es el insulto, lo soez, cruel y carente de respeto.

Es paradójico se coarte la auténtica libertad de expresión y se cierren cuentas sin motivo cuando verdaderos acosadores con rasgos psicopáticos siguen atemorizando y atacando a su presa o víctima. Este descontrol debe acabar porque la acosada bloquea uno de sus perfiles pero tiene 25 más.

Estos días he sido yo la acosada y además de redes el paso a mi Whatsapp y no soy la única. No hace falta dar nombres, hay más de uno que en el fondo envidia a quien dilapida y calumnia y sube imágenes y fotomontajes dañando la dignidad de una persona. Lo incomprensible es que quienes presumen de ética sigan teniendo a estos personajes en Facebook. Las actuaciones definen a las personalidades y las hipocresías y paradojas de la vida, la carencia de autenticidad y valores.

Si hubiese más tratamientos psiquiátricos y terapias psicológicas se daría un equilibrio en el que sufre patología y en la sociedad a la que lanza sus dardos. Habría que suprimir las identidades ocultas en las que se escudan acomplejados y cobardes que a la cara no se atreven y enmudecen o porque no quieren se les conozca porque hay mucho que ocultar.

La doble moral de esta España de la pandereta, de la mediocridad y la amistad interesada esa que te alaba a ti y a tus artículos y te pide ayuda pero cuando ven un problema que no es problema porque se denuncia, están mal y desconectan un tiempo de las redes y me aconsejan desconectar de redes.

Eso lo hacen los cobardes, yo me cojo el toro por los cuernos con coraje, valor y energía y me enfrento con argumentos, lejos del insulto y lo soez y vulgar. Y sigo en pie porque me necesitan para ser la voz de tantas injusticias porque, decididamente, la cobardía es el triunfo del enemigo ese que si es muy cobarde y que en vez de ubicarse y centrar su vida y ser el mismo, con identidad clava sus dardos en el que en el fondo admira profundamente.

Pilar Enjamio. Psicólogo
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL

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