Opinión | Pilar Enjamio

Custodia compartida: derecho del menor, deber de los padres

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Aunque a mi manera transmito el comunicado, las ideas y la imagen del grupo de custodia compartida ENTRE LOS DOS, Evidencia científica de que en caso de divorcio la custodia compartida beneficia y equilibra al menor, independientemente de las causas que concurran en los progenitores cuya relación de pareja ha desembocado en separación.

Los menores crecen bajo un sistema de custodia compartida crecen tanto en bienestar, felicidad, estabilidad emocional y psíquica dándose un declive y una escala inferior en menores bajo custodia monoparental, fuente de continuos y repetidos conflictos entre la pareja y que afectan al menor. Se da una judicialización y un grado de conflictividad familiar muy alto, una lucha sin cuartel con unas víctimas, los hijos.

En la custodia monoparental el consenso se queda desplazado provocando un distanciamiento del otro progenitor que ve menospreciados sus derechos y deberes. Cariño, cuidados, protección, amor, educación, compartir deben ser obligatoriamente por ley para ambos padres.

Privar a un hijo de uno de los progenitores por circunstancias ajenas al su bienestar es MALTRATO INFANTIL. SÍ, con mayúsculas. Nada que ver con la concepción del maltrato infantil que en este caso debemos de ampliarlo.

Se cree que la explotación laboral, la prostitución infantil, palizas son los únicos casos de violencia a los niños. La privación de uno de los padres constituye también violencia y actitud impositiva y dictatorial, nulo respeto.

La Carta de los Derechos del Niño establece que todo niño tiene derecho a gozar de sus padres, ambos, con las mismas obligaciones... A pesar de ello, según datos del Instituto Nacional de Estadística, el noventa por ciento de los menores en caso de divorcio se les amputará su padre y familia paterna tras una media de dos años de proceso judicial con un desgaste económico y, lo peor, emocional y psicológico de gran magnitud y de difícil recuperación. Son niños medio huérfanos.

El intelectual Frederick Douglas afirmaba que es más fácil construir niños fuertes que reparar adultos rotos. Llegará el día que muchos hijos sientan vergüenza de cómo se vulneraron sus derechos amparándolos hipócritamente en un pseudo bienestar y exijan responsabilidad a la sociedad que debió proteger su infancia, pero para entonces, ya serán adultos rotos. Repito este texto con ligeras modificaciones está escrito por el grupo de custodia compartida. Entre los Dos con tantos y tantos padres que sufren ese desgarro emocional, esa angustia de la privación de uno de sus derechos fundamentales, SER PADRE.

Pilar Enjamio. Psicólogo
Escrito para MEDITERRÁNEO DIGITAL


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